
Un conflicto con raíces profundas
Aunque el episodio que desató la polémica ocurrió en la madrugada del 9 de marzo de 2025, cuando Mendiara fue filmado increpando a policías en Victorica, el fiscal aseguró que el conflicto «no empieza ahí». Remontó los hechos a un incidente previo en General Acha, donde, según relató, dos efectivos —Flores y Catalán— habrían ejercido violencia contra el amigo de su hijo, un menor de 13 años con problemas respiratorios. «Lo pone de cabeza contra el piso, le pone la rodilla en la espalda y lo deja sin respiración», denunció, destacando que su indignación nace de la desigualdad en el trato hacia los menores según su contexto social.
Mendiara explicó a Infopico Radio que, en ese caso, su hijo no fue agredido al ser reconocido como familiar de un funcionario, pero el otro menor «de bajos recursos» no tuvo la misma suerte. «Esa es la indignación que tuve el otro día para ir a defenderlo», afirmó, subrayando su rechazo a las diferencias de trato.

Denuncias cruzadas y tensión en Victorica
Tras el incidente en General Acha, los policías denunciaron a Mendiara ante el Superior Tribunal de Justicia y la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, lo que derivó en un sumario. Sin embargo, el fiscal remarcó que los agentes «siguen trabajando normalmente», mientras él enfrenta investigaciones. El 9 de marzo, en Victorica, un nuevo altercado —captado en video— lo mostró confrontando a policías, un hecho que atribuyó a un «hostigamiento» por su postura crítica hacia ciertos efectivos. Apuntó al comisario David Rinaldi, jefe de la Unidad Regional, a quien acusó de antecedentes violentos y de ser parte del problema.
«¿En serio que por este video en donde hablo de mala forma me van a juzgar?», se preguntó Mendiara, desafiando la decisión del Superior Tribunal de Justicia de impulsar un jury por «desorden de conducta». Aseguró que ya presentó su descargo en el sumario administrativo y que está dispuesto a enfrentar el proceso penal si avanza.
Críticas a una «corporación policial»
El fiscal no escatimó en cuestionamientos hacia lo que calificó como una «corporación policial» que, según él, protege a efectivos que cometen irregularidades. «Filman a escondidas, inician causas de ‘atentado y resistencia’ para neutralizar denuncias por apremios ilegales», afirmó, citando ejemplos como la sustracción de bienes en un puesto policial o el uso indebido de presos. Insistió en que estas prácticas no son nuevas, pero se resistió a que se lo señale solo a él por alzar la voz.
Mendiara también mencionó su relación con el ministro de Seguridad, Horacio di Nápoli, con quien dice haber discutido el tema «mil veces». Aunque reconoció que el ministro no puede controlar a los más de tres mil policías de la provincia, dejó entrever cierta frustración por la falta de respaldo institucional.
Una carrera sin favores y un futuro incierto
«A mí no me acomodó nadie, a mí no me regaló nada nadie. Rindí para estar ahí», enfatizó Mendiara, defendiendo su legitimidad en el cargo. Narró además una serie de incidentes recientes —como un retén prolongado o una denuncia tras un roce de su hijo en un partido— que, para él, sugieren una seguidilla no casual. «No creo en teorías conspirativas, pero es raro», admitió.
Consultado sobre el desenlace de las investigaciones en su contra, el fiscal se mostró resignado pero desafiante: «¿Cómo va a terminar esto? No sé. Que hagan lo que tengan que hacer. Si piensan que tengo que ir a un jury por esta inconducta, bueno…». Actualmente de licencia, Mendiara dejó en claro que no se aferra al puesto, pero tampoco está dispuesto a ceder ante lo que considera una injusticia.
Un caso que promete más capítulos
El cruce entre Mendiara y la policía pampeana, así como las instancias administrativas y judiciales que lo rodean, mantienen en vilo a la opinión pública. Sus declaraciones en Infopico Radio no solo exponen un conflicto personal, sino que abren el debate sobre las dinámicas de poder entre la justicia y las fuerzas de seguridad en la provincia. Mientras el sumario y el posible jury avanzan, el fiscal general se prepara para un proceso que, asegura, enfrentará sin miedo, pero con la certeza de que su lucha trasciende una simple «mala forma» de hablar.
Con infor5mación de Infopico