
«Nunca quise cometer esta tragedia». «Sentí miedo, no le encuentro otra explicación«, dijo este miércoles el policía Fernando Safenreider, acusado de asesinar al cazador Santiago Garialdi, en su declaración ante el Tribunal que lo juzga.
Tiene continuidad el debate oral y público que se le sigue al policía Fernando Safenreider acusado por el crimen del cazador piquense Santiago Garialdi en la zona rural de Lonquimay, el pasado 24 de julio de 2016.
Safenreider habló este martes cuando terminaron de declarar los testigos. En su declaración dijo que «me encandiló la luz y sacudí» al paso de la camioneta de los cazadores. «Sentí miedo y no le encuentro explicación«, aseguró el policía.

Para ratificar la argumentación que planteará el abogado defensor, José Mario Aguerrido en los alegatos, Safenreider dijo que «no estoy preparado para estas situaciones». «Nunca quise cometer esta tragedia«, aseguró y le pidió perdón a la familia Garialdi.
En el inicio declararon los peritos de Gendarmería Nacional.
El policía está acusado del delito de homicidio doblemente agravado por ser cometido por un miembro de las fuerzas de seguridad en abuso de sus funciones y agravado por arma de fuego, en concurso real con lesiones leves agravadas.
Desde el lado de la Policía, aseguran que Safenreider y su compañero Norberto García fueron atacados por los cazadores que estaban escapando de un control. Del otro lado, se expone un típico caso de “gatillo fácil” donde los Garialdi y sus compañeros fueron emboscados mientras cazaban liebres.
El crimen ocurrió alrededor de las 22 del domingo 24 de julio de 2016, en un cruce de caminos entre Lonquimay y La Gloria, a unos 55 kilómetros al este de Santa Rosa.
Según el relato de los cazadores, todos de General Pico, en una Ford F 100 iban cuatro personas: dos en la cabina el conductor, Andrés Enrique Casabonne, y el recolector de las liebres, Juan Costilla- y dos en los cajones de la caja el encargado de la caza con una carabina 22 y reflectorista, Mario Arroyo, y Santiago Garialdi, reflectorista-.
Cuando la camioneta cazadora llegó al cruce de unas calles, recibieron los disparos policiales. Dos de esos balazos dieron en los cazadores: uno a Andrés Casabonne y otro en la cabeza a Santiago Garialdi, que murió. Después se comprobó que la camioneta de los piquenses tenía tres impactos de bala.
Fuente: El Diario

















