
La declaración se conoció mientras la Casa Blanca profundiza la presión sobre Caracas y sostiene un operativo militar encabezado por el portaaviones USS Gerald R. Ford, considerado el más grande del mundo. La operación incluye más de una decena de buques, aviones de combate y alrededor de 12.000 efectivos, cuyo objetivo oficial es combatir organizaciones de narcotráfico que operan en la región.
Según fuentes citadas por la Agencia Noticias Argentinas, el nuevo movimiento de Washington ocurre tras una comunicación telefónica entre Trump y Nicolás Maduro durante el fin de semana. En ese intercambio, el presidente estadounidense habría advertido que las acciones militares se intensificarán si el mandatario venezolano no abandona Caracas en el corto plazo. El secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional, Marco Rubio, participó de la conversación.
La presencia de Rubio en la llamada fue interpretada como un indicio de que la administración republicana descartó vías alternativas de negociación para impulsar una transición política en Venezuela. De acuerdo con la información difundida, Trump no propuso una mesa de diálogo ni una hoja de ruta, sino que reafirmó su decisión de combatir a los carteles del narcotráfico que, según Washington, operan bajo protección del Gobierno de Maduro.

En ese contexto, el Departamento de Estado confirmó horas después que el denominado Cartel de los Soles fue incorporado a la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO), una designación que habilita sanciones económicas, congelamiento de activos y acciones judiciales contra personas o entidades que colaboren con la organización. El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que el grupo “es responsable de violencia terrorista en todo el hemisferio” y reafirmó que Estados Unidos considera al propio Maduro como líder de esa estructura. El Gobierno venezolano rechazó las acusaciones y aseguró que no existen pruebas públicas que lo vinculen a redes de narcotráfico.
La clasificación del Cartel de los Soles como FTO amplía el margen de acción legal de Washington y podría servir como fundamento para eventuales operaciones selectivas sobre infraestructuras o recursos asociados a la organización fuera de áreas urbanas, aunque la legislación no menciona expresamente ataques armados. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, definió la medida como un paso que otorga “una gama completa de alternativas legales”.
El reforzado dispositivo estadounidense en el Caribe ya registró resultados operativos desde septiembre: se hundieron al menos 21 embarcaciones sospechosas y se reportaron más de 80 muertes vinculadas a estos operativos. Según la administración de Trump, la campaña busca debilitar financieramente al régimen de Caracas, que enfrenta una prolongada crisis económica, hiperinflación y dificultades crecientes para comercializar su petróleo en el mercado internacional.
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