La pobreza en Argentina cayó al 36,3% en el tercer trimestre, según la UCA

La tasa de pobreza en Argentina se ubicó en 36,3% al cierre del tercer trimestre de 2025, mientras que la indigencia alcanzó el 6,8%, de acuerdo con el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA). Pese a la mejora respecto a 2024, el estudio advierte que gran parte de la caída se explica por factores metodológicos y no por una recuperación estructural del bienestar.

Según el organismo académico, la pobreza bajó 9,3 puntos interanuales y 8,4 puntos respecto del mismo período de 2023 –previo a la asunción de Javier Milei–. Sin embargo, al corregir los cálculos por la mejora en la captación de ingresos de las encuestas, la reducción real sería de solo 2,1 puntos porcentuales.


Pobreza e indigencia: definiciones y contexto histórico

El informe recuerda que:

  • Pobreza por ingresos: hogares cuyo ingreso no alcanza el valor de la Canasta Básica Total (CBT).
  • Indigencia: hogares que no llegan a cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA).

La UCA subraya que la pobreza es un problema estructural que arrastra más de cuatro décadas y que, en los últimos 20 años, Argentina mantuvo un piso estable del 25% de pobreza y 5% de indigencia, independientemente de los ciclos económicos.
El régimen posconvertibilidad (2002-2023) nunca logró perforar de manera sostenida ese umbral.


Los datos 2023-2025 del ODSA-UCA

Indicadores de pobreza e indigencia (personas):

AñoPobrezaIndigencia
202344,7%9,6%
202445,6%11,2%
202536,3%6,8%

La UCA destaca que, si bien el descenso respecto al pico de 2024 es significativo, la tendencia no implica un alivio estructural para los hogares más vulnerables.


La medición oficial del INDEC y el efecto estadístico

El estudio remarca una diferencia clave entre las cifras oficiales y las estimaciones corregidas:

  • La pobreza oficial proyectada para el 2° trimestre de 2025 es de 31,8%, es decir, 9,5 puntos menos que en 2023.
  • No obstante, tres cuartas partes de esa mejora podrían explicarse por mayor captación de ingresos en la EPH, no por aumentos reales del poder adquisitivo.

Con ajuste estadístico, la pobreza “real” de 2025 rondaría el 35%, señala el informe.


Desigualdades por presencia de niños

  • Hogares con niños/as: pobreza del 48,8%.
  • Hogares sin niños: pobreza del 10,8%.

La brecha se atribuye a ingresos insuficientes, informalidad y mayor gasto estructural en hogares con menores.


Pobreza crónica y persistencia de las privaciones

La UCA advierte que:

  • El 27,6% de la población estuvo siempre en situación de pobreza entre 2024 y 2025.
  • En el estrato Muy Bajo, la cronicidad trepa al 60,9%, lo que evidencia una fuerte inmovilidad social.

Estrés económico e inseguridad alimentaria

Los indicadores complementarios siguen en niveles críticos:

Estrés económico

  • Afecta al 46,8% de la población en 2025.
  • En los hogares más pobres, llega a 7 de cada 10.
  • La cronicidad del estrés económico supera el 28%.

Inseguridad alimentaria

  • 18,7% de los hogares sufren inseguridad alimentaria total.
  • 7,8% están en inseguridad severa.
  • En el estrato Muy Bajo, los niveles superan el 40%.

Transferencias sociales: necesarias pero insuficientes

Las simulaciones del ODSA indican que:

  • Sin programas de asistencia, la indigencia sería el doble (12,8%).
  • La pobreza sería un 20% más alta, ubicándose en 41,8%.

Impacto psicológico y malestar subjetivo

El deterioro económico sigue asociado al aumento del malestar psicológico:

  • En 2025, 37,7% de las personas de nivel socioeconómico muy bajo presenta síntomas de malestar.
  • Entre quienes padecen estrés económico, casi 4 de cada 10 reportan afectaciones psicológicas.

Conclusión del informe

La UCA sostiene que, aunque en 2025 se registra una mejora respecto a los picos de la crisis inflacionaria de 2024, no hay transformaciones estructurales en las condiciones de vida:

“La estabilización inflacionaria y el refuerzo de transferencias sociales explican parte de la mejora reciente, pero no significan una superación de los problemas de pobreza crónica y desigualdad”, concluye el ODSA.