No es un cambio menor. Es una apuesta al crecimiento. Es animarse cuando el contexto no siempre acompaña. En su pueblo, la continuidad del fútbol femenino formativo no está garantizada, y lejos de resignarse, Alfonsina eligió seguir. Seguir entrenando. Seguir soñando. Seguir atajando.
Ese camino tiene hoy un punto de apoyo clave: el Centro de Entrenamiento de Arqueros de Raúl Alomo, donde realiza la pretemporada de enero en doble turno, con trabajos específicos para su puesto. Un esfuerzo grande para una nena de 12 años… y también para su familia.

Su mamá, Adriana, lo cuenta con la voz cargada de orgullo y realidad: viajes, organización, sacrificios. “Ella quiere seguir jugando al fútbol, y acá no hay opción”, resume. La decisión implica traslados, acuerdos y constancia, pero también la tranquilidad de verla crecer en un entorno que la desafía y la cuida.

Alfonsina ya había tenido convocatorias previas y experiencias que la hicieron madurar. Hoy llega el “click” que transforma la ilusión en proyecto. El arco la espera, los entrenamientos la fortalecen y el futuro se abre con cada pelota que vuela y encuentra sus manos firmes.

Porque cuando la pasión es verdadera, ni la edad ni la distancia detienen los sueños. Y Alfonsina, desde abajo del travesaño, ya empieza a atajar los miedos para seguir yendo al frente.






















