De acuerdo con datos relevados y publicados por la Bolsa de Cereales de Córdoba y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, la producción total de cultivos de invierno en La Pampa alcanzó 952 mil toneladas, dentro de una campaña nacional estimada en 1,26 millones de toneladas. Se trata del mayor registro de la serie provincial, impulsado principalmente por el desempeño del trigo.
Desde el Ministerio de la Producción, la directora de Agricultura, Natalia Ovando, subrayó la magnitud del resultado: “Estamos hablando de la mayor producción de trigo registrada en la provincia y de rendimientos muy por encima de los promedios históricos, con 28 qq/ha”.
Un inicio complejo y decisiones clave
La campaña comenzó en un escenario económico ajustado, con precios internacionales poco atractivos y márgenes brutos limitados. Sin embargo, las lluvias otoñales permitieron perfiles hídricos de buenos a muy buenos, sosteniendo las decisiones de siembra.
“Sabíamos que el contexto iba a ser exigente. Por eso fue clave anticiparnos y acompañar al sector productivo para sostener el nivel tecnológico y aprovechar el potencial de la campaña”, explicó Ovando.

En ese marco, el Gobierno provincial lanzó una línea de financiamiento específica para la siembra de fina, con bonificación de 12 puntos en la tasa de interés, destinada a facilitar el acceso al capital de trabajo en un momento clave del ciclo productivo.
Trigo récord y cebada en recuperación
El trigo cerró la campaña con récord de producción y el segundo mayor rendimiento promedio histórico, superando en 6 quintales por hectárea el promedio de largo plazo. Por departamentos, se registraron incrementos superiores al 50 % respecto de valores históricos en Guatraché, Trenel, Realicó y Maracó.
La cebada también mostró una performance destacada, con un rendimiento promedio provincial 50 % superior al de la campaña anterior. En zonas como General Pico y Guatraché, los registros oscilaron entre 45 y 50 qq/ha.
No obstante, la campaña presentó heterogeneidad entre lotes. Tras una buena implantación, se sucedieron períodos de déficit hídrico en etapas vegetativas y heladas agrometeorológicas los días 28 y 29 de octubre, con impactos variables según estado fenológico y manejo. Estas condiciones afectaron rendimiento y calidad, especialmente en trigo, aunque los lotes no comprometidos lograron compensar y empujar los promedios provinciales a niveles históricos.
Un balance con mirada integral
Desde el punto de vista económico, el escenario fue más exigente. Los precios del trigo descendieron de US$ 202 a alrededor de US$ 180 por tonelada, y los costos condicionaron los márgenes finales.
Los análisis muestran resultados negativos en campos arrendados, independientemente del paquete tecnológico, mientras que en campos propios solo los planteos de alta tecnología lograron márgenes positivos, con rindes cercanos a 4.000 kg/ha, apenas suficientes para alcanzar el punto de indiferencia.
“Esto refuerza la necesidad de analizar la campaña de manera integral. El productor apuntó a la eficiencia para que los números cierren. Si bien hubo alivio fiscal, como la reducción de retenciones al 7,5 % para trigo y cebada, su impacto fue limitado”, concluyó Ovando.



















