Rajo reconoció que el año fue difícil debido a la situación económica general, aunque destacó que desde el área se trabaja de manera permanente para acompañar a cada familia según su realidad particular. “Tratamos de solventar o ayudar en la situación de cada familia”, señaló, y remarcó que la prioridad está puesta en brindar contención y respuestas concretas ante las necesidades más urgentes.
Entre las principales demandas, la funcionaria indicó que la situación habitacional es una de las problemáticas más sensibles. “Es un tema muy complicado, tanto a nivel local como provincial, sobre todo por la situación de los alquileres y los lugares donde viven muchas familias”, explicó. A esto se suman las necesidades vinculadas a la alimentación y la vestimenta.

En ese marco, Rajo detalló que el municipio asiste actualmente con cerca de 300 módulos alimentarios, una cifra que se ha mantenido estable a lo largo de los seis años de gestión. Los módulos se entregan de manera quincenal o mensual, y además se brindan viandas para adultos mayores. También se realiza un acompañamiento específico a personas mayores que viven solas y requieren contención social.

La directora señaló que el impacto del contexto económico se percibe con claridad en la alimentación diaria de las familias. Si bien existen herramientas provinciales como las tarjetas sociales y el refuerzo alimentario (RAFE), que ayudan a cubrir parte de esa necesidad, otras áreas resultan más complejas. “Lo más problemático hoy es la parte social y de salud, especialmente los traslados por enfermedades crónicas, ya que muchos especialistas están en General Pico o Santa Rosa”, explicó.
En estos casos, desde el área se gestionan ayudas para traslados, pasajes o combustible, y se trabaja de manera articulada con el sistema de salud, las escuelas y otras áreas municipales. “Siempre trabajamos en conjunto con las instituciones que corresponden, porque la acción social es eso: estar donde hay una problemática”, sostuvo.

Rajo también destacó el funcionamiento de la Unidad Local de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, con la que el área trabaja de manera coordinada, mientras que desde Desarrollo Social se enfoca especialmente en el acompañamiento a adultos mayores y a familias que atraviesan situaciones complejas.
Otro aspecto relevante es el ropero comunitario, que funciona gracias a las donaciones de vecinos y vecinas de la localidad. “La gente colabora muchísimo con ropa y frazadas. Lo que sirve se entrega a las familias que lo necesitan, y lo que no está en condiciones se reutiliza en talleres para hacer frasadas o alfombras. No desechamos nada”, explicó.

Consultada sobre la situación general de la localidad, Rajo afirmó que, más allá de las dificultades, “Castex está bien”. En ese sentido, indicó que el área trabaja en territorio, conoce a las familias y busca cubrir las necesidades detectadas, priorizando la contención y el acompañamiento. “Estamos asistiendo a quienes lo necesitan, ayudando a transitar un mejor momento actual y a construir un mejor futuro”, expresó.
Finalmente, la directora subrayó que Desarrollo Social es una de las áreas con mayor movimiento cotidiano, debido al contacto permanente con los vecinos. “Siempre hay una respuesta al requerimiento del vecino. A veces no es exactamente lo que viene a buscar, pero siempre tratamos de ayudar y de escuchar”, concluyó.


















