Trabajadores del Frigorífico Pico realizan una asamblea y buscan respuestas

Tras el despido de casi 200 trabajadores en Trenel y la paralización total de la planta, los cesanteados se reúnen este viernes en General Pico. La empresa de la familia Lowenstein enfrenta un rojo financiero asfixiante, con cheques rechazados y una deuda millonaria

La crisis terminal del Frigorífico Pico ha dejado de ser una serie de rumores para convertirse en un estallido social y financiero de dimensiones regionales. Este viernes, en la ciudad de General Pico, los trabajadores despedidos llevan adelante una asamblea clave para definir los pasos a seguir, tras haber recibido casi 200 telegramas de despido que han dejado a familias de Trenel, Pico y Arata en la calle.

El encuentro de los trabajadores se lleva a cabo en calle 47, entre 24 y 26, en la sede local de la planta. Por ahora la convocatoria no es mayoritaria y hay presencia policial.

La situación es de una parálisis total. Aunque la firma controlada por la familia Lowenstein solía faenar 600 cabezas diarias, hoy las plantas de Trenel y General Pico son un desierto de cemento custodiado por guardias mínimas. La empresa ha retirado incluso los equipos de faena kosher, señal inequívoca de que la exportación su principal pulmón está muerta.

Un «rojo» que espanta

Detrás de los despidos se esconde un descalabro financiero que ha hecho saltar todas las alarmas en el sistema bancario. Según datos del Banco Central, la firma acumula un pasivo superior a los 34.000 millones de pesos.

El principal acreedor es el Banco de La Pampa, al que le debe unos $9.000 millones, seguido por el Nación y el de Córdoba. A esto se suma un dato escalofriante para la cadena de pagos regional: más de 1.000 cheques rechazados por un valor de $11.700 millones. Este «efecto dominó» ya golpea a productores ganaderos y transportistas de la zona, a quienes también se les adeuda dinero.

Asamblea en General Pico

En este contexto de incertidumbre y silencio por parte del Sindicato de la Carne y de la propia empresa, los trabajadores decidieron autoconvocarse. La asamblea de hoy en General Pico no solo buscará reclamar por la continuidad laboral, sino también denunciar las condiciones de los despidos: la empresa apeló al artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que le permite pagar apenas el 50% de la indemnización alegando «fuerza mayor».

«Estamos a la deriva», es el sentimiento que reina entre los empleados de Trenel (donde viven 80 de los despedidos) y de General Pico. Mientras los dueños buscan desesperadamente un comprador o un socio que inyecte capital, la planta sigue sin actividad, los aportes previsionales están impagos desde octubre y el consumo interno de carne sigue en mínimos históricos, completando un combo letal para la industria pampeana.

FUENTE: EL Diario de La Pampa