Según distintos relevamientos internacionales, el litro de nafta en Argentina se ubica actualmente en torno a los 1,20 a 1,30 dólares, lo que posiciona al país en la mitad alta del ranking regional.
En contraste, Chile —históricamente uno de los países más caros— registra valores cercanos a 1,34 dólares por litro, aunque con variaciones recientes que redujeron la brecha.
Sin embargo, el dato más relevante es que Argentina ya quedó por encima o muy cerca de otros países y se acerca al top 3 regional, donde lideran:
- Uruguay (el más caro, cerca de 2 dólares por litro)
- México
- Chile
En ese contexto, el mercado argentino dejó de ser competitivo frente a varios vecinos, especialmente si se tiene en cuenta que el promedio de América Latina ronda los 1,12 dólares por litro, por debajo del valor local.
Qué explica el aumento
El precio de los combustibles en la región depende en gran medida de la carga impositiva, subsidios y políticas energéticas de cada país. Aunque el petróleo tiene valores internacionales similares, los impuestos y regulaciones son los que terminan definiendo el costo final en surtidor.
En Argentina, los incrementos recientes responden a una combinación de factores:
- Actualización de impuestos a los combustibles
- Variación del tipo de cambio
- Ajustes en los precios internos del sector energético
Un impacto directo en el bolsillo
A nivel local, los valores en surtidor ya superan ampliamente los mil pesos por litro. Por ejemplo, en Buenos Aires la nafta común ronda los $1.300 a $1.350, mientras que la premium supera los $1.600.
Esto repercute directamente en los costos de transporte, logística y producción, impactando en el precio final de bienes y servicios.
Un escenario cambiante
Si bien Argentina aún no lidera el ranking, la tendencia muestra un acercamiento a los países más caros de la región, algo que no ocurría en años anteriores, cuando el país se mantenía en posiciones intermedias.
El comportamiento del mercado energético internacional y las decisiones económicas internas serán claves para determinar si el país finalmente ingresa al podio de los combustibles más caros de América Latina.








