Las tareas se concentran especialmente en los cruces de calles, considerados puntos críticos dentro del sistema, donde históricamente se registran roturas frecuentes de cañerías. Estas fallas no solo generan pérdidas de agua, sino que además provocan deterioro en el pavimento y complicaciones en la circulación vehicular.
En ese marco, las obras consisten en el recambio de conductos antiguos por nuevas cañerías de mayor resistencia, lo que permitirá optimizar el funcionamiento de la red y reducir la necesidad de intervenciones de emergencia.
Desde el Gobierno provincial indicaron que este tipo de trabajos forma parte de un plan integral de mejora de la infraestructura urbana, priorizando zonas donde se detectan mayores niveles de desgaste o fallas recurrentes.

Asimismo, se destacó que la renovación en los cruces de calles resulta clave para evitar filtraciones que terminan afectando la estructura del asfalto, generando baches y deterioros que impactan directamente en la seguridad vial.
Con estas intervenciones, se busca garantizar un servicio más eficiente y sostenible en el tiempo, beneficiando a los vecinos y contribuyendo al mantenimiento de la vía pública.



















