El fallo fue dictado por el juez de audiencia Marcos Sacco, quien sostuvo que la imputada “no tuvo ni la intención ni la voluntad de no alimentar en cantidad y calidad suficiente a los animales”, sino que lo hizo “en el marco de sus condiciones económicas”.
La causa se había iniciado por la situación de un caballo y dos ovejas que estaban en su domicilio. Durante el juicio se comprobó que los animales no recibían alimentación ni agua suficiente y se encontraban en malas condiciones, incluso con el equino expuesto al sol durante varias horas.
Sin embargo, el magistrado avaló el planteo de la defensa, encabezada por la defensora oficial Paula Arrigone, al entender que para que exista delito bajo la Ley 14.346 debe haber dolo, es decir, intención de causar daño pudiendo evitarlo.

Sin intención de dañar
“El delito exige que la persona no haga lo que debía hacer, pudiendo hacerlo”, explicó el juez en su sentencia. En este caso, concluyó que no se probó que la mujer tuviera los medios para alimentar correctamente a los animales y decidiera no hacerlo.
Por el contrario, se acreditó que vecinos colaboraban arrojando pasto por encima del alambrado, lo que refuerza la idea de que la situación respondía a la falta de recursos y no a una conducta deliberada.
Contexto de extrema vulnerabilidad
Uno de los puntos centrales del fallo fue la situación social de la acusada. La mujer vivía en un contexto de extrema vulnerabilidad socioeconómica, a cargo de tres hijos menores, su padre de 83 años y los animales.
Además, se estableció que los animales habían sido llevados al lugar por su expareja, quien luego se desvinculó completamente y no aportó ni manutención ni cuota alimentaria.
El único ingreso del grupo familiar era la jubilación del adulto mayor.
Debate abierto
Si bien la fiscalía, a cargo de Leticia Pordomingo, había solicitado una condena de dos meses de prisión en suspenso, el tribunal consideró que no estaban dadas las condiciones para configurar el delito penal.
El fallo vuelve a poner en discusión los límites de la legislación vigente: hasta dónde llega la responsabilidad individual y qué rol debe asumir el Estado ante situaciones de vulnerabilidad que afectan también a los animales.














