El procedimiento se realizó en un centro especializado de Inglaterra, al que la pequeña viajó debido a la complejidad de su diagnóstico. Tras la operación, permaneció durante varios meses bajo estrictos controles médicos en el exterior, en una etapa considerada fundamental para la evolución del trasplante.
Posteriormente, Ámbar volvió a la Argentina y continuó con estudios y seguimiento en Buenos Aires. Una vez estabilizada, los profesionales autorizaron su regreso a la provincia, donde seguirá con controles periódicos.
La llegada a Santa Rosa representó un momento de gran emoción para su entorno, luego de un proceso largo y desafiante que movilizó a toda la comunidad pampeana.
De ahora en adelante, la niña deberá continuar con cuidados específicos y monitoreos constantes, ya que el desarrollo del sistema inmunológico tras este tipo de intervención es progresivo y puede demandar varios meses.
El caso de Ámbar no solo marcó un antecedente médico significativo, sino que también reflejó el acompañamiento de la comunidad y el trabajo articulado para garantizar el acceso a un tratamiento altamente especializado.








