El oeste provincial fue el sector más castigado, especialmente en áreas como Santa Isabel y La Pastoril, donde se concentró gran parte de la superficie incendiada. En total, se registraron cerca de 190 focos de incendio, muchos de ellos favorecidos por condiciones climáticas adversas y la acumulación de pasturas secas.
A nivel nacional, 2025 también fue un año crítico: se quemaron más de 437 mil hectáreas en Argentina, con La Pampa como la provincia más afectada. Este escenario posiciona a la provincia en el centro de la problemática ambiental, con consecuencias directas sobre la producción, el ecosistema y las comunidades rurales.
Entre las principales causas que agravaron la situación se destacan la acumulación de vegetación seca tras períodos de lluvia, las sequías previas, las altas temperaturas y los vientos intensos. A esto se suma, en muchos casos, la intervención humana como factor determinante en el inicio de los incendios.

Desde Defensa Civil insistieron en la importancia de reforzar las medidas de prevención, especialmente el mantenimiento de picadas cortafuego. Estas no solo resultan fundamentales para frenar el avance de las llamas, sino también como vías de resguardo y escape en situaciones de emergencia.
Fuente: El Diario de La Pampa














