Según se informó oficialmente, en distintas instituciones educativas pampeanas ya se detectaron manifestaciones vinculadas a este fenómeno, principalmente a través de inscripciones en paredes, lo que derivó en la realización de denuncias formales por parte de las escuelas.
Estas actuaciones implican la intervención del Poder Judicial y de la Fiscalía Penal Juvenil, con la posibilidad de que se adopten medidas judiciales como allanamientos, intervenciones en redes sociales y análisis de teléfonos celulares.
Ante este escenario, desde el ámbito educativo se solicitó a los adultos responsables de adolescentes que profundicen el diálogo con los jóvenes, advirtiendo sobre la gravedad de este tipo de conductas y las posibles consecuencias personales y familiares que pueden derivarse.

La situación fue abordada en una reunión que se desarrolló recientemente entre la directora general de Educación Secundaria, Gabriela Morán, y directores y coordinadores del nivel en toda la provincia. En ese encuentro se acordó que, ante cada caso detectado, se realice de manera inmediata la correspondiente denuncia para evitar que estos hechos queden sin consecuencias.
Asimismo, el Ministerio de Educación trabaja de manera articulada con el Ministerio de Seguridad y Justicia, la Policía, equipos territoriales y directivos escolares, con el objetivo de reforzar las acciones preventivas y de concientización junto a docentes y estudiantes.















