El entrenamiento incluyó prácticas con aeronaves especialmente destinadas al combate del fuego, como helicópteros y aviones hidrantes, que permitieron simular situaciones reales de intervención en zonas rurales y de difícil acceso.
Uno de los aspectos más relevantes abordados fue la coordinación entre los equipos terrestres y aéreos, clave para lograr intervenciones efectivas. En ese marco, se trabajó sobre la técnica conocida como “dirección de tiro”, mediante la cual los brigadistas guían desde tierra a las aeronaves para realizar descargas precisas sobre los focos activos.

Además, durante la jornada se reforzaron conceptos vinculados a la seguridad, la planificación de operativos y la toma de decisiones en escenarios complejos, donde el tiempo de respuesta resulta determinante.

Desde la organización remarcaron que este tipo de capacitaciones son fundamentales para fortalecer el sistema de manejo del fuego, ya que permiten unificar criterios de trabajo y mejorar la articulación entre los distintos actores que intervienen en emergencias.
En una provincia donde los incendios rurales representan un riesgo constante, la incorporación de herramientas y conocimientos actualizados se vuelve esencial para minimizar daños y proteger tanto a las comunidades como a los recursos naturales.




















