El Club Estudiantil arriba a sus 103 años de vida con una historia profundamente arraigada en la comunidad de Eduardo Castex. Su origen se remonta a un equipo de fútbol impulsado por la Escuela Nº 44, bajo la iniciativa del maestro Juan Humberto Morán, quien reunió a un grupo de alumnos juveniles para dar forma a lo que sería el “Estudiantil Football Club”, nombre que reflejaba la edad escolar de sus integrantes.
El 23 de abril de 1923 se llevó a cabo la asamblea fundacional que oficializó la creación de la institución. En ese encuentro quedó conformada la primera comisión directiva, presidida por Próspero Jañez, acompañado por dirigentes que sentaron las bases organizativas, redactaron los estatutos y proyectaron el futuro del club.
Con el paso del tiempo, Estudiantil consolidó su identidad. Fundado por jóvenes, el club adoptó un espíritu soñador que derivó en el apodo de “bohemios”, acompañado por los colores rojo, blanco y azul, que aún hoy representan a la institución.

Los primeros años no fueron sencillos. Las limitaciones económicas y el contexto social de la época marcaron un crecimiento lento, con sedes que funcionaban en casas de familias de dirigentes. Incluso, en 1932, la crisis fue tan profunda que el club estuvo cerca de desaparecer. Sin embargo, el compromiso de un grupo de simpatizantes permitió sostener la institución y reorganizar sus actividades.
A partir de la década de 1930, Estudiantil comenzó a fortalecerse. Se establecieron nuevas sedes en la calle 25 de Mayo, donde se desarrollaron actividades sociales como bailes y encuentros populares, fundamentales para el crecimiento institucional. Más adelante, entre 1940 y 1942, se concretó la compra de un edificio propio en la intersección de 25 de Mayo y España, un paso clave en la consolidación del club.
El reconocimiento legal llegó el 11 de diciembre de 1946, cuando obtuvo su personería jurídica mediante el decreto 21990. Años después, en 1961, se construyó la cancha de pelota paleta, que continúa siendo un espacio relevante para la práctica deportiva.
Hoy, a más de un siglo de su nacimiento, el Club Estudiantil sigue siendo un símbolo de pertenencia, esfuerzo colectivo y desarrollo comunitario, manteniendo vivo el legado de aquellos jóvenes que soñaron con una institución que trascendiera generaciones.




















