El estudio, publicado recientemente en la revista especializada Historical Biology, indica que este dinosaurio patagónico alcanzaba cerca de 3,5 metros de longitud, superando ampliamente el tamaño de sus parientes del hemisferio norte, que eran animales más pequeños y livianos.
Los fósiles originales fueron encontrados en el yacimiento Arriagada III, ubicado en la zona de Salitral Ojo de Agua, cerca de General Roca. Actualmente, los restos son preservados en el Museo Provincial “Carlos Ameghino” de Cipolletti.
Además del mayor tamaño corporal, los investigadores descubrieron que el dinosaurio poseía huesos neumatizados, es decir, estructuras óseas con cavidades de aire similares a las de las aves modernas. Este rasgo representa una característica anatómica altamente evolucionada dentro de su grupo.

Los científicos explicaron que, tras la separación de los continentes, este linaje habría seguido un proceso evolutivo diferente en la Patagonia. Mientras sus parientes del hemisferio norte redujeron su tamaño con el paso del tiempo, el Bonapartenykus ultimus desarrolló una contextura más fuerte y musculosa.
El hallazgo vuelve a posicionar a la Patagonia argentina como una de las regiones más importantes del mundo para el estudio de dinosaurios y la paleontología.














