La visita, que se extenderá hasta el viernes 15 de mayo, representa el primer viaje de un presidente estadounidense a China en casi nueve años y marca un nuevo capítulo en la relación entre las dos principales potencias económicas del mundo.
Durante la estadía en Pekín, Trump buscará avanzar en acuerdos comerciales para incrementar las exportaciones estadounidenses de soja, carne y aeronaves, además de intentar consolidar una tregua en la guerra arancelaria entre ambos países.
En la agenda bilateral también aparecen temas sensibles como la situación de Taiwán, la inteligencia artificial, las restricciones a la exportación de semiconductores y el conflicto en Irán. China, por su parte, pretende obtener mayores garantías comerciales y aliviar las limitaciones tecnológicas impuestas por Washington.

Trump llegó acompañado por empresarios y referentes tecnológicos de peso, entre ellos Elon Musk y el CEO de Nvidia, Jensen Huang, en una señal del interés estadounidense por fortalecer el vínculo económico con el gigante asiático.
Las conversaciones formales entre Trump y Xi Jinping comenzarán este jueves y son observadas de cerca por los mercados internacionales y las principales potencias mundiales, debido al impacto que podrían tener sobre la economía global y la estabilidad geopolítica.















