El nuevo sistema fue reconocido oficialmente por la Organización Internacional de Transfusión Sanguínea, que elevó a 48 la cantidad de grupos sanguíneos identificados en el mundo. El nombre “Gwada negativo” hace referencia al origen de la paciente.
La historia comenzó hace unos 15 años, cuando la mujer se realizó estudios previos a una cirugía en París. Durante los análisis, los especialistas detectaron un anticuerpo desconocido que no coincidía con ningún sistema sanguíneo registrado hasta ese momento. Sin embargo, la tecnología disponible entonces no permitía avanzar demasiado en la investigación.
Recién en 2019, gracias a modernas técnicas de secuenciación de ADN, los científicos lograron detectar una mutación genética específica heredada de ambos padres, una combinación extremadamente inusual que habría dado origen a este perfil sanguíneo único.

Según explicó el biólogo médico Thierry Peyrard, la paciente sería “la única persona del mundo compatible consigo misma” para una eventual transfusión, debido a la incompatibilidad potencial con cualquier otro grupo sanguíneo conocido.
Los investigadores destacaron que este tipo de descubrimientos resulta clave para mejorar los tratamientos y la seguridad transfusional en personas con perfiles sanguíneos extremadamente raros, mientras continúan buscando posibles casos similares en distintos países















