El anuncio fue realizado por el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, brigadier general Gustavo Javier Valverde, durante una visita a la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, en San Luis, donde operaba la flota de los Fightinghawk. Según trascendió, la medida se enmarca en el proceso de transición hacia los nuevos aviones F-16 Fighting Falcon adquiridos a Dinamarca.
Los A-4AR fueron incorporados en la década del ‘90 mediante un acuerdo con Estados Unidos. Se trató de aeronaves modernizadas sobre la base de los A-4M Skyhawk del Cuerpo de Marines estadounidense, equipadas con mejoras tecnológicas como aviónica derivada del F-16 y radar APG-66. Argentina llegó a incorporar 36 unidades modernizadas.
Aunque los A-4AR no participaron en la Guerra de Malvinas, fueron considerados herederos directos de los históricos A-4B y A-4C Skyhawk utilizados por la Fuerza Aérea Argentina durante el conflicto de 1982. Aquellas aeronaves protagonizaron algunas de las misiones aéreas más arriesgadas de la guerra, atacando a muy baja altura a la flota británica.

Desde la Fuerza Aérea señalaron que la desprogramación responde a una “planificación estratégica institucional”, orientada a priorizar la eficiencia operativa y el sostenimiento económico frente a la incorporación del nuevo sistema de armas F-16.
Con este retiro, Argentina deja atrás casi seis décadas de operaciones de la familia Skyhawk, una de las más representativas en la historia de la aviación militar del país.















