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📍 Eduardo Castex
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Inclusión que transforma: la historia de Mateo Chechi y el valor de una escuela que acompaña

La experiencia de Mateo Chechi, un estudiante con autismo que cursa la primaria en la Escuela N° 240 de Santa Rosa, refleja cómo el trabajo conjunto entre la familia, la escuela y la comunidad educativa puede generar entornos verdaderamente inclusivos.

Su mamá, Analía, compartió con la Agencia Provincial de Noticias el recorrido que han transitado como familia a lo largo de los años y destacó el acompañamiento que recibe su hijo en cada etapa de su formación.

Mateo comenzó su trayectoria educativa en el Jardín de Infantes de la Escuela N° 217, luego asistió al Instituto Visión Tecnológica y actualmente cursa sus estudios primarios en la Escuela N° 240.

«Estamos muy contentos por el acompañamiento que diariamente recibimos en la escuela de parte de estudiantes, docentes y equipo directivo. Cuando conocimos la escuela, vimos que cuenta con un aula sensorial y nos pareció un montón. Mateo se adaptó enseguida porque la institución tiene entornos amigables», expresó Analía.

Además, señaló que su hijo ya está preparado para ampliar su carga horaria dentro del establecimiento y destacó especialmente el vínculo con sus compañeros.

«Lo buscan, lo ayudan. Cada acto permite y garantiza que él se sienta parte de esa comunidad», afirmó.

Una inclusión que también se vive fuera del aula

El desarrollo de Mateo no se limita al ámbito escolar. También participa en distintas actividades artísticas y recreativas impulsadas por la Provincia.

«Asistió a la colonia de vacaciones, la experiencia fue fantástica y terminó con un campamento en Pehuen Có. Regresó fascinado y ahí nos dimos cuenta de que las cosas podían ser de otra manera», recordó su mamá.

Actualmente también realiza Educación Física y forma parte de una de las agrupaciones musicales del programa provincial Sonar en Clave.

Uno de los momentos más significativos fue su participación en el acto de Promesa de Lealtad a la Bandera.

«Fue todo un desafío, pero se tomaron todos los recaudos y se trabajó durante varios días de una manera muy respetuosa», destacó.

Un cambio de mirada

Analía aseguró que nunca sintió situaciones de discriminación en ninguna de las instituciones educativas por las que pasó su hijo.

«Creo que hay un cambio de paradigma y de estructura que viene desde abajo», sostuvo.

Incluso recordó con emoción el afecto que recibió cuando Mateo dejó el Instituto Visión Tecnológica.

«Todavía me escriben mamás porque sus antiguos compañeros lo extrañan. Uno de los estudiantes escribió una carta contando todo el proceso que vivió con Mateo. Lloré porque fue muy emocionante», contó.

«Buscamos darle herramientas para el futuro»

Finalmente, Analía reflexionó sobre el objetivo que persiguen como familia.

«Nosotros no vamos a estar presentes físicamente toda la vida. Buscamos brindarle la mayor cantidad de herramientas para que el día de mañana pueda desenvolverse por sí solo dentro de la sociedad.»

Y concluyó con un mensaje esperanzador:

«Entiendo que aún falta mucho por hacer y por aprender. Todas las opiniones son válidas, solo hace falta seguir trabajando en este camino.»