Después de casi dos décadas de convivir con una masiva invasión de loros barranqueros, el distrito bonaerense de Villarino encontró un método que, al menos en las primeras pruebas, mostró resultados alentadores para alejar a estas aves sin dañarlas.
El ensayo se realizó en la localidad de Hilario Ascasubi, uno de los puntos más afectados por la presencia de miles de ejemplares de esta especie protegida. Allí se utilizó un sistema de audio que reproduce de manera continua sonidos de aves rapaces nocturnas, como búhos y halcones, generando una sensación de peligro que provoca que los loros abandonen la zona.
Desde el municipio calificaron la experiencia como «un éxito» y destacaron que es la primera alternativa efectiva y autorizada por la Provincia para el manejo del loro barranquero sin afectar a la especie.

Un problema que lleva años
La presencia masiva de loros barranqueros afecta desde hace tiempo a localidades como Hilario Ascasubi, Pedro Luro, Mayor Buratovich y Médanos, además de extenderse hacia el norte de Patagones y Bahía Blanca.

Las aves generan numerosos inconvenientes:
- Cortes en el suministro eléctrico y de fibra óptica.
- Daños en cables por el picoteo constante.
- Acumulación de excrementos con impacto sanitario.
- Ruidos intensos al amanecer y al atardecer.
- Pérdidas en algunos cultivos.
En Ascasubi llegaron a contabilizar más de 50.000 loros en un solo día, una cifra que representa más de mil aves por cada habitante.
¿Por qué funciona el nuevo sistema?
La iniciativa surgió a partir de una propuesta de un profesor universitario alemán. Tras varias pruebas, se desarrolló un archivo de audio que combina sonidos de predadores naturales de los loros.
El sistema se reproduce durante las últimas horas de la tarde, cuando las aves regresan para descansar sobre el tendido eléctrico. Según las primeras evaluaciones, el efecto induce una respuesta de pánico que hace que los bandos busquen otros sitios para pernoctar.
El proyecto será monitoreado por especialistas del área de Biología de la Universidad Nacional del Sur para evaluar su impacto y verificar que no afecte a otras especies de aves.
El desafío que viene
Aunque los resultados iniciales son prometedores, las autoridades reconocen que el problema no termina allí. Los loros llegaron a las zonas urbanas debido al desmonte de su hábitat natural y a la cercanía de los cultivos, donde encuentran alimento.
Por eso, uno de los principales interrogantes es hacia dónde se desplazará la enorme población de aves una vez que abandone las localidades donde actualmente se concentra.
El objetivo es extender el sistema a otros puntos del distrito, adaptándolo a las características de cada localidad y manteniendo una estrategia que permita reducir el impacto sobre la población sin poner en riesgo a una especie protegida.
Con información de La Nueva















