El periodista James Horncastle tituló su artículo «La locura argentina se está extendiendo en este Mundial de locos», una reflexión en la que sostiene que seguir a la Albiceleste es una experiencia emocional extrema que va mucho más allá del patriotismo.
«Esto es más que patriotismo. Es una adicción»
Horncastle eligió comenzar su artículo con un dato llamativo. Recordó un estudio de la Organización Mundial de la Salud que señalaba que Buenos Aires cuenta con 222 psicólogos cada 100.000 habitantes, mientras que en Estados Unidos esa cifra ronda los 30.
A partir de esa comparación, construyó una de las frases más comentadas de la jornada:

«Cuando ves jugar a Argentina, entiendes por qué. Después de cada partido necesitas hablar con alguien. Tienes que compartir lo que has vivido. ¿Me estoy volviendo loco? ¿Es esto normal? ¿Cómo lo afronto?»
El periodista describió el recorrido emocional que vive cualquier hincha argentino durante un partido de la Selección.
«En un momento estás por los suelos, abatido y deprimido; al siguiente, estás en el cielo, eufórico. La adrenalina. La dopamina. Es un psicodélico natural», escribió.

Y luego dejó una definición que rápidamente se viralizó en redes sociales:
«No es de extrañar que los argentinos sigan a su selección a todas partes. Esto es más que patriotismo. Es una adicción. Todo el mundo te dice que no es sano. Sabes que deberías dejarlo. Pero nada te ha hecho sentir así antes y deseas volver a sentir esa sensación una y otra vez.»
Un partido que parecía perdido
La nota también repasó el desarrollo del encuentro disputado en Atlanta, donde Argentina estuvo muy cerca de despedirse del Mundial.
Egipto sorprendió desde el comienzo con el gol de Ibrahim a los 15 minutos y amplió la diferencia a los 67 mediante Ziko, dejando al vigente campeón contra las cuerdas.
Horncastle sostuvo que en ese momento el ambiente era de resignación y recordó que incluso las estadísticas daban por prácticamente consumada la eliminación.
Según el modelo predictivo de Opta, Argentina tenía apenas un 0,6% de probabilidades de remontar el encuentro.
«Se escribían réquiems para la carrera mundialista de Lionel Messi», señaló el periodista, convencido de que el ciclo del capitán parecía llegar a su fin.

Messi, el símbolo de la frustración… y de la resurrección
El análisis también hizo foco en el difícil partido que atravesó Messi antes de convertirse nuevamente en protagonista.
Recordó el penal fallado durante el primer tiempo, las numerosas intervenciones del arquero egipcio Mostafa Shobeir y varias oportunidades desperdiciadas por la Selección.
«Había sido uno de esos días en los que nada sale como uno quiere», escribió.
Incluso describió algunos gestos del capitán argentino que reflejaban el momento del equipo.
«Messi miró al cielo e hizo una mueca de dolor. Cuando Lautaro falló una ocasión creada por él mismo, cayó al césped abatido. Después de haber jugado 120 minutos apenas cuatro días antes, cualquiera habría pensado que ya no les quedaban fuerzas.»
La reacción que volvió a sorprender al mundo
Sin embargo, cuando todo parecía terminado, apareció la versión más competitiva de la Selección.
El descuento llegó a los 79 minutos con un cabezazo de Cristian Romero tras un centro de Messi.
Apenas tres minutos después, el propio capitán igualó el encuentro con un potente remate que cambió por completo el clima del partido.
«Argentina está loca. Justo cuando crees que está eliminada, vuelve a meterse en la pelea», resumió Horncastle.
El periodista recordó que no era la primera vez que el conjunto dirigido por Lionel Scaloni lograba una reacción de este tipo, evocando las inolvidables remontadas frente a Países Bajos y Francia durante el Mundial de Qatar 2022.

El milagro del minuto 92
Con el partido igualado, Egipto todavía tuvo una ocasión clarísima para volver a ponerse en ventaja, pero una providencial intervención de Leandro Paredes evitó el tercer gol africano.
Cuando todo indicaba que habría tiempo suplementario, apareció la jugada que ya quedó grabada entre las grandes emociones del torneo.
Lautaro Martínez envió un preciso centro desde la derecha y Enzo Fernández apareció por el segundo palo para conectar un cabezazo letal y marcar el 3-2 definitivo a los 92 minutos.
«Los argentinos enloquecieron», describió Horncastle, quien también destacó la imagen de Scaloni llevándose las manos al rostro, incrédulo ante una nueva hazaña de su equipo.
Hasta Tom Brady quedó impactado
La remontada tuvo repercusión incluso fuera del mundo del fútbol.
El exmariscal de campo Tom Brady publicó un mensaje en sus redes sociales comparando la victoria argentina con una de las mayores remontadas de la historia del deporte estadounidense.
«Esto podría superar el 28-3», escribió, en referencia al recordado Super Bowl LI en el que los New England Patriots revirtieron una desventaja histórica para consagrarse campeones.
«Argentina representa la locura de este Mundial»
En el tramo final del artículo, Horncastle sostuvo que esta Copa del Mundo viene ofreciendo resultados imprevisibles y remontadas memorables, mencionando como ejemplos la clasificación de Bélgica ante Senegal y la sorpresiva eliminación de Alemania frente a Paraguay.
Sin embargo, aseguró que ningún equipo representa mejor ese espíritu caótico y emocionante que Argentina.
«Este Mundial está loco. Argentina canaliza esa locura. La adopta. Y ahora todos los demás empiezan a contagiarse de ella», afirmó.
La nota concluye con una frase cargada de ironía y admiración por la intensidad con la que los argentinos viven el fútbol:
«Puede que todos necesitemos descansar. ¿Dónde está el número de uno de esos terapeutas de Buenos Aires?»
Más que una simple crónica deportiva, el artículo de The New York Times terminó convirtiéndose en un retrato de la identidad futbolera argentina: una mezcla de sufrimiento, esperanza, resiliencia y pasión que, una vez más, volvió a conquistar al mundo.


















