Bajo el lema «El sentimiento malvinero no se negocia: la memoria se defiende en cada cancha», los excombatientes destacaron que el encuentro debe vivirse como un evento deportivo y no como una reedición simbólica del conflicto bélico de 1982.
En el documento afirmaron que «el deporte no es una guerra, no es una revancha, es solo un partido», y remarcaron que el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas continúa sosteniéndose por la vía pacífica, mediante la diplomacia, el derecho internacional y el mandato establecido en la Constitución Nacional.
Además, convocaron a los hinchas a alentar con pasión, pero sin caer en expresiones xenófobas o discriminatorias hacia el pueblo inglés. En ese sentido, señalaron que el grito de «¡Malvinas Argentinas!» debe representar un homenaje a la memoria de los 649 argentinos caídos durante la guerra y no una manifestación de odio.

La Federación también hizo referencia al contexto del Mundial, donde además de Argentina e Inglaterra, la otra semifinal enfrenta a España y Francia, países que mantienen vínculos históricos con la cuestión Malvinas.
Finalmente, los veteranos pidieron que la jornada futbolística se viva con respeto y madurez, honrando tanto el esfuerzo de los jugadores dentro del campo de juego como la memoria de quienes combatieron por la soberanía nacional.


















