La relación entre Estados Unidos y el Reino Unido sumó este viernes un nuevo foco de tensión luego de conocerse que Washington analiza utilizar su postura respecto de las Islas Malvinas como herramienta de presión para que Londres incremente considerablemente su gasto militar.
Según reveló el diario británico The Telegraph, altos funcionarios del Pentágono estudian diferentes medidas destinadas a incentivar al gobierno británico a avanzar hacia el nuevo compromiso de inversión en Defensa asumido por los integrantes de la OTAN.
Entre esas posibilidades aparece una particularmente sensible para la Argentina y el Reino Unido: una eventual revisión del respaldo diplomático estadounidense a la posición británica sobre Malvinas. La información fue reproducida este viernes por diferentes medios internacionales y argentinos.

La presión de Estados Unidos por el gasto militar
El planteo forma parte de una revisión más amplia que está llevando adelante el gobierno de Donald Trump sobre el compromiso militar de sus aliados europeos.
Los países de la OTAN asumieron el compromiso de avanzar hacia un gasto equivalente al 5% de sus respectivos PBI para 2035. Esa meta se divide en un 3,5% destinado directamente a Defensa y otro 1,5% relacionado con seguridad e infraestructura vinculada a la defensa.
La cifra representa un cambio sustancial respecto del histórico objetivo del 2% y responde, en buena medida, a la presión estadounidense para que los países europeos asuman una mayor responsabilidad sobre su propia seguridad.
En el caso del Reino Unido, Washington considera que todavía no existe una hoja de ruta suficientemente sólida para alcanzar esos niveles de inversión.
De acuerdo con The Telegraph, un alto funcionario estadounidense anticipó que el Reino Unido podría recibir “atención especial” dentro de la revisión que realiza Washington sobre sus aliados de la OTAN.
Malvinas aparece nuevamente en la discusión
La posibilidad de modificar la postura estadounidense sobre las Malvinas no aparece por primera vez.
En abril de este año, Reuters reveló la existencia de un correo interno del Pentágono en el que se mencionaba la posibilidad de reconsiderar el apoyo diplomático estadounidense a antiguas posesiones europeas, incluyendo específicamente a las Islas Malvinas, como mecanismo de presión sobre determinados aliados de la OTAN.
En aquella oportunidad, la discusión estaba relacionada con el posicionamiento británico frente a las operaciones estadounidenses en Irán.
Ahora, la cuestión vuelve a aparecer en un contexto diferente: la presión de Washington para que sus socios europeos incrementen su inversión militar.
La revisión estadounidense sobre Europa no se limita al Reino Unido. El Pentágono está evaluando el gasto militar, las capacidades defensivas, las condiciones de acceso a bases y espacio aéreo y el acompañamiento de los diferentes gobiernos europeos a las prioridades internacionales de Washington.
¿Estados Unidos cambió su posición sobre Malvinas?
Por el momento, no existe un anuncio oficial de Estados Unidos modificando su postura respecto de la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido.
Este punto resulta importante porque la información conocida este viernes refiere a una alternativa que estaría siendo considerada dentro del Pentágono como mecanismo de presión diplomática, y no a una decisión ya adoptada.
Históricamente, Washington ha evitado reconocer formalmente la soberanía de alguna de las dos partes en la disputa y mantiene una posición que reconoce la administración británica de las islas, mientras evita pronunciarse sobre la cuestión de fondo de la soberanía.
Por eso, una eventual modificación de esa política representaría un movimiento diplomático significativo para el Atlántico Sur.
Un antecedente que generó reacción argentina
Cuando trascendió en abril la primera discusión interna estadounidense sobre Malvinas, el Gobierno británico reaccionó rápidamente.
Un portavoz del entonces primer ministro británico sostuvo que la posición de Londres permanecía sin cambios y reafirmó la soberanía británica sobre las islas y el principio de autodeterminación de sus habitantes.
Desde Argentina, el canciller Pablo Quirno aprovechó aquella situación para reiterar la disposición del país a retomar negociaciones bilaterales con el Reino Unido para alcanzar una solución pacífica y definitiva sobre la soberanía.
La OTAN, en el centro de la presión
La discusión se produce además en momentos en que Estados Unidos revisa profundamente su presencia militar en Europa.
Washington mantiene alrededor de 80.000 efectivos estadounidenses desplegados en territorio europeo, pero inició una revisión que podría derivar en modificaciones de ese dispositivo.
Funcionarios europeos expresaron preocupación por la posibilidad de que Estados Unidos utilice esa evaluación para premiar o penalizar a los países de acuerdo con su nivel de gasto militar, el acceso otorgado a fuerzas estadounidenses y su acompañamiento a las políticas exteriores de Washington.
Este jueves, el subsecretario de Defensa estadounidense para Política, Elbridge Colby, reafirmó en Bruselas el compromiso de Estados Unidos con la OTAN, aunque insistió en que Europa debe asumir una mayor responsabilidad sobre su propia defensa.
Una cuestión sensible para Argentina
La inclusión de Malvinas dentro de esta discusión internacional adquiere una relevancia particular para Argentina.
El país mantiene constitucionalmente su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes, y sostiene que la disputa debe resolverse mediante negociaciones bilaterales con el Reino Unido.
Por ahora, la posibilidad revelada por la prensa británica no significa que Estados Unidos haya pasado a respaldar la posición argentina.
Sin embargo, el hecho de que la cuestión Malvinas vuelva a aparecer dentro de las alternativas que analiza Washington para presionar al Reino Unido introduce un elemento novedoso en el tablero diplomático y vuelve a colocar al Atlántico Sur en una discusión geopolítica mucho más amplia.
La clave estará en determinar si la advertencia queda únicamente como una herramienta de negociación de la administración Trump o si finalmente deriva en una modificación concreta de la política estadounidense respecto de las islas.


















