Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió este viernes a Panamá, con epicentro en las proximidades de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera, a unos 239 kilómetros de Ciudad de Panamá. El fenómeno ocurrió a las 12:56, hora local (14:56 de Argentina), y tuvo una profundidad aproximada de 10 kilómetros.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó inicialmente una magnitud de 7,6, que posteriormente fue actualizada a 7,7, según los reportes internacionales.
La intensidad del movimiento provocó escenas de preocupación entre la población. Cientos de personas abandonaron edificios, oficinas y establecimientos comerciales, mientras las autoridades pusieron en marcha protocolos de emergencia y comenzaron a evaluar los daños.


Daños materiales y suspensión de actividades
Entre las consecuencias del terremoto se registraron daños en viviendas, edificios históricos y otras estructuras, especialmente en la ciudad de Penonomé, donde se reportaron desprendimientos y derrumbes parciales.
También se dispuso la suspensión de actividades educativas y el cierre preventivo de dependencias públicas. El Metro de Panamá y el Aeropuerto Internacional de Tocumen interrumpieron temporalmente sus operaciones para realizar controles de seguridad.
En algunas regiones se registraron cortes de energía eléctrica y problemas con el abastecimiento de agua.
Hasta los primeros informes oficiales no se habían confirmado víctimas fatales, aunque sí se reportaron personas lesionadas y daños materiales en diferentes puntos del país.

Alerta de tsunami y numerosas réplicas
La magnitud del terremoto motivó la activación de advertencias por posible tsunami en las costas del Pacífico de Panamá, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Perú, México y otros países de Centroamérica.
Posteriormente, los organismos de monitoreo informaron que la amenaza de tsunami había cesado, aunque recomendaron mantener la atención sobre las comunicaciones oficiales.
Después del movimiento principal se registraron numerosas réplicas, algunas de considerable intensidad, que aumentaron la preocupación de los habitantes.
El presidente panameño, José Raúl Mulino, pidió tranquilidad a la población y aseguró que los organismos de emergencia se encontraban trabajando para evaluar las consecuencias.
El fuerte sismo también fue percibido en sectores de Colombia y Costa Rica. Mientras tanto, las autoridades panameñas continuaban inspeccionando infraestructuras y realizando relevamientos para determinar el alcance de los daños.
A pesar de la intensidad del fenómeno, las operaciones del Canal de Panamá continuaron desarrollándose con normalidad.
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