El próximo 29 de octubre se cumplirán cuatro años de una de las noches más emotivas para el teatro de Eduardo Castex. En 2022, la sala que funciona en el edificio de la antigua parroquia de la localidad fue bautizada oficialmente como “Espacio Teatral Dardo Acosta”, en reconocimiento a un hombre que dedicó buena parte de su vida a la actividad teatral y que fue uno de los principales impulsores de la transformación de aquel edificio en un espacio cultural.
Con motivo de este aniversario, Luciana Fuchs, Bibiana Buffa y Susana Fernández visitaron la redacción de CastexOnline y compartieron recuerdos, anécdotas y emociones sobre Dardo, fallecido en abril de 2023, pero cuya presencia continúa siendo profundamente significativa para quienes compartieron escenarios, ensayos y años de amistad.

Dardo Acosta, el actor que conquistó al público
La historia de Dardo con el teatro comenzó cuando, en 2008, asistió a una presentación del grupo castense “Es lo que hay”. Aquella experiencia despertó una pasión que terminaría marcando los últimos años de su vida.

Luciana Fuchs recordó que lo conoció en 2009, cuando el grupo todavía ensayaba en el antiguo Cine Teatro Italiano.
“Empezó como utilero, pero ese mismo año escaló como primer actor. Cuando llegamos a las funciones a sala llena, se llevó todos los aplausos, porque realmente tenía un carisma y una chispa para actuar”, relató.
Su incorporación fue una sorpresa incluso para su familia. Dardo no tenía antecedentes artísticos, pero rápidamente encontró en el escenario un lugar donde expresarse con absoluta naturalidad.

Según recordó Fuchs, era un actor muy dedicado, estudiaba los libretos y tenía una capacidad extraordinaria para incorporar las indicaciones de los directores.
La edad nunca representó una limitación. Compartía ensayos con personas mucho más jóvenes y participaba de cada actividad con el mismo entusiasmo.
Con el tiempo se convirtió en uno de los rostros más reconocidos del teatro castense. Su participación en distintas producciones, especialmente en el monólogo Celular, le permitió conquistar al público local y también presentarse en escenarios provinciales y de su Paraná natal.
Pero Dardo era mucho más que un actor. Era un personaje querido en las calles de Eduardo Castex, donde durante años trabajó realizando mandados para los vecinos. Su humor espontáneo, su facilidad para conversar y su permanente disposición para ayudar lo habían convertido en una figura conocida por buena parte de la comunidad.
En una entrevista radial realizada en 2017 dejó una frase que permite comprender lo que significaba el teatro en su vida: “El teatro me da ganas de seguir viviendo”.

De una vieja parroquia a una sala teatral
La historia del espacio que hoy lleva su nombre también tiene a Dardo como uno de sus principales protagonistas.
Luciana Fuchs recordó que alrededor de 2013 el grupo recibió la posibilidad de utilizar el edificio de la antigua parroquia para guardar vestuario, elementos de escenografía y desarrollar sus actividades.
Sin embargo, el panorama inicial era muy diferente al de la sala actual.
“Cuando llegamos, nos preguntábamos a dónde nos habían mandado. Había tantas cosas acumuladas que prácticamente no teníamos lugar”, recordó.
Los integrantes comenzaron entonces una tarea que demandó innumerables fines de semana de trabajo. Limpiaron paredes y pisos, retiraron objetos, ordenaron los ambientes y fueron acondicionando el edificio.
En ese proceso, Dardo se convirtió en una pieza fundamental.

“Realmente fue uno de los hacedores del lugar. Trabajábamos todos los fines de semana, no solamente para embellecerlo, sino para acondicionarlo como una verdadera sala de teatro”, destacó Fuchs.
Sus compañeras lo recuerdan subido a una escalera colocando luces, revisando instalaciones eléctricas, reparando elementos o buscando soluciones para las necesidades técnicas.
“Llegábamos y él ya estaba colocando una luz que faltaba o mirando un cable. Al otro día iba a la ferretería, averiguaba precios y también conseguía donaciones”, recordaron.
Su compromiso no terminaba cuando concluían los ensayos. Dardo abría la sala, la cerraba, colaboraba con los espectáculos y siempre estaba disponible para cualquier tarea.

Un maestro, un compañero y un amigo
Para Bibiana Buffa, que se incorporó al grupo en 2015, trabajar junto a Dardo representó una experiencia fundamental en su formación teatral.
A los pocos meses de ingresar comenzó a ensayar Como un aire de ilusión, precisamente junto a él.
“Para mí fue un gran maestro. Me enseñó el 90% de las cosas que sé y que aprendí. Era una delicia trabajar con él”, recordó.
Bibiana destacó especialmente su naturalidad sobre el escenario, aunque confesó que esa espontaneidad también podía generar situaciones inesperadas.
“En los ensayos todo bárbaro, pero cuando teníamos al público adelante nunca sabías con qué te iba a salir. Se apartaba del libreto, cambiaba cosas, improvisaba”, contó entre risas.
Aquella relación artística terminó convirtiéndose en una profunda amistad que trascendió los escenarios.
Susana Fernández también conserva recuerdos muy especiales de sus comienzos junto a Dardo.
Contó que un día, mientras trabajaba, él ingresó al comercio y ella se animó a expresarle sus ganas de comenzar teatro.

“Le dije: ‘Escúcheme, don Dardo, yo quiero ir a teatro’. Y me respondió: ‘Bueno, mandá, pero no te vas a pensar que de un día para el otro vas a ser una actriz. Hay que darle y hay que estudiar’”, recordó.
Con el tiempo, Dardo se transformó también en su maestro.
“Me decía: ‘Nena, no llores cuando hablás. Vos sos la actriz, la cabeza arriba y poné el cuerpo’. Aprendí realmente un montón de cosas con él”, expresó.
Susana aseguró que aquellas enseñanzas todavía la acompañan cada vez que tiene que subir a un escenario.
La noche en que su nombre quedó para siempre
El 29 de octubre de 2022, el grupo “Es lo que hay” concretó uno de los homenajes más significativos de su historia.
Dardo atravesaba problemas de salud y se había trasladado a Córdoba para continuar con su atención médica. La distancia representaba un golpe muy duro para sus compañeros, acostumbrados a tenerlo permanentemente en la sala.
“Cuando se fue, también se nos fue el corazón del grupo. Era el que estaba, el que abría, el que cerraba, el que siempre tenía una opinión, el que llevaba y traía. El grupo se movía alrededor de él”, recordaron durante la entrevista.
Fue entonces cuando surgió la idea de colocarle su nombre al espacio teatral.
La propuesta se mantuvo en secreto mientras se organizaba su regreso a Eduardo Castex.
Para aquella ocasión, Dardo y Bibiana Buffa prepararon una nueva presentación de Como un aire de ilusión, del dramaturgo Fernando Zabala. Los ensayos se realizaron a distancia, mediante videollamadas, debido a que él permanecía en Córdoba.

La función privada reunió a familiares, amigos y compañeros de teatro, pero el momento más emocionante llegó cuando se descubrió que la sala pasaría a llamarse Espacio Teatral Dardo Acosta.
El homenaje tuvo una particularidad que hoy adquiere todavía más valor: Dardo pudo recibirlo en vida, rodeado del afecto de quienes habían compartido con él tantos años de trabajo.
“Fue una sorpresa. Los carteles, los detalles, la presentación… Él no se imaginaba nada. Creo que fue lo mejor que le pudimos hacer a Dardo, porque realmente lo sentíamos así, de corazón”, expresaron sus compañeras.
Las anécdotas de un hombre inolvidable
La entrevista también permitió recuperar el costado más divertido de Dardo, ese que sus compañeras aseguran que era imposible separar de su personalidad.
Recordaron sus ocurrencias durante los viajes a las fiestas provinciales de teatro, las bromas en los lugares donde se alojaban y las improvisaciones que sorprendían incluso a sus propios compañeros.
También evocaron aquella particular relación con el público, especialmente con un grupo de admiradoras que asistían a las funciones exclusivamente para verlo actuar.
“Tenía su club de fans. Había señoras y vecinas que iban a verlo a él. Terminaba la obra y todas querían saludarlo”, contaron entre risas.
La amistad fue otro de los aspectos que atravesó toda la conversación. Porque, además de compartir escenarios, el grupo construyó vínculos que se fortalecieron en cenas, encuentros, viajes y reuniones de fin de semana.
“Éramos compañeros de teatro, pero también éramos amigos. Nos juntábamos a tomar mate, a cenar, y él siempre aparecía. Nunca estaba quieto, siempre estaba haciendo algo”, recordaron.

Un legado que continúa sobre el escenario
A cuatro años de aquel reconocimiento, la sala teatral continúa siendo un espacio de encuentro para los actores y actrices de Eduardo Castex y para los elencos que llegan desde otras localidades.
Pero para quienes conocieron a Dardo, su nombre representa mucho más que una identificación colocada en la entrada de un edificio.
Representa el esfuerzo colectivo de quienes transformaron una antigua parroquia en un teatro, la pasión de un hombre que encontró en la actuación una razón para seguir adelante y el recuerdo de un compañero que siempre estuvo dispuesto a dar una mano.
Sobre el final de la entrevista, sus compañeras compartieron una reflexión que resume el sentimiento que todavía las une a él.
Contaron que, durante un reciente taller de teatro, comenzó a sonar inesperadamente una música en un parlante sin que nadie la hubiera seleccionado. La situación inmediatamente las hizo pensar en Dardo.
“Siempre decimos que fue Dardo, porque para nosotros sigue estando. Sea en la sala o donde vayamos, él está, o nosotros lo llevamos. Una de dos”, expresaron emocionadas.
Cuatro años después de aquel homenaje y a más de tres años de su fallecimiento, Dardo Acosta sigue presente en cada ensayo, en cada función y en cada rincón de una sala que ayudó a construir con sus propias manos.
Porque el Espacio Teatral Dardo Acosta no lleva simplemente el nombre de un actor. Lleva el nombre de un hombre que hizo del teatro una forma de vivir y de compartir la vida con los demás.




















