La histórica fábrica de sidras Rama Caída, ubicada en San Rafael, Mendoza, ingresó en concurso preventivo de acreedores luego de reconocer que se encuentra en estado de cesación de pagos. La compañía, conocida por sus tradicionales productos y su extensa trayectoria en el mercado argentino, enfrenta una importante crisis financiera.
La medida fue dispuesta por la jueza Mariela Selvaggio, del Juzgado de Procesos Concursales de la Segunda Circunscripción Judicial de Mendoza, tras una presentación realizada por el presidente de la empresa, Marcos Martínez.

Más de 800 cheques rechazados
Según los registros de la Central de Cheques Rechazados del Banco Central de la República Argentina (BCRA), consultados el 3 de noviembre, la firma acumulaba 812 cheques rechazados por un total de $2.542.995.088.

De ese total, 727 documentos permanecían impagos, por aproximadamente $2.188 millones, mientras que los otros 85 habían sido cancelados posteriormente, por unos $354,7 millones.
Los rechazos se registraron entre febrero de 2022 y octubre de 2026, aunque las mayores dificultades financieras se concentraron durante este último año.
La Justicia busca reorganizar las deudas
Con la apertura del concurso preventivo, los acreedores tendrán plazo hasta el 2 de febrero de 2027 para presentar sus solicitudes de verificación de créditos.
Además, la resolución judicial establece que la compañía deberá identificar las marcas comerciales que forman parte de su patrimonio, entre ellas las vinculadas a sus sidras, los vinos Cepas de Rama Caída y la cerveza Del Pico.
También se dispuso la conformación de un comité de control que contará con la participación de un representante de los trabajadores.

Una empresa con casi 80 años de historia
Rama Caída nació como un emprendimiento familiar de la familia Martínez, vinculado inicialmente con la elaboración de sidra a partir de manzanas cultivadas en Mendoza.
Con el paso de las décadas, la firma amplió su actividad hacia la producción de vinos, bebidas frutadas y cervezas, desarrollando distintas marcas que lograron presencia en el mercado nacional.
Sin embargo, sus dificultades económicas no son recientes. En 2014, la empresa ya había atravesado conflictos por atrasos salariales y problemas relacionados con la caída de las ventas y las demoras en las cobranzas.
En 2016, otra sociedad vinculada a la familia y propietaria de las instalaciones industriales también había ingresado en concurso preventivo.
La apertura del actual procedimiento no significa que Rama Caída haya quebrado ni que deba cerrar su fábrica. Se trata de una instancia judicial mediante la cual la empresa buscará ordenar sus deudas y alcanzar acuerdos con sus acreedores para intentar sostener su actividad.
La situación genera incertidumbre sobre el futuro de una de las empresas tradicionales del sector de bebidas en Mendoza.






















