
«Los datos de empleo de la Encuesta Permanante de Hogares (EPH) suelen ser muy rígidos. Cuando hay una caída de la actividad, la BAJA en empleo es mucho menor porque hay mucha sustitución de puestos a favor de trabajos más precarios como ´changas´. Por eso el dato de desempleo fue mucho menor de lo esperado por muchos analistas», indicó a ámbito.com Santiago Gambaro, economista de Analytica.
Por su parte, la subocupación demandante, es decir, aquellos que trabajan hasta 35 horas semanales pero quisieran trabajar más aumentó al 8,7% por sobre el 7,2% de finales del 2017, mientras que la no demandante quedó casi sin variantes al pasar al 3,3% desde el 3% anterior.

Con una población urbana en condiciones de trabajar de 27,9 millones de personas, la desocupación afectó a 1,1 millones de habitantes, unas 200.000 personas más que en la medición de fines del 2017, según el Indec.
Ya en el tercer trimestre del año pasado la tasa de desocupación había subido al 9%, frente al 8,3% de igual período del 2017.
Un dato no menor fue que la cantidad de empleo formal cayó 1,5% durante el año pasado, unos 191.300 puestos, según los datos relevados por el Ministerio de Producción y Trabajo en base al Sistema Integrado de Previsión Argentino (SIPA).
El trabajo detalla que en diciembre de 2018 hubo 12.196.000 trabajadores registrados, lo que representa 191.300 menos que un año atrás (-1,5%), aunque 92.000 más, (+0,6%), respecto al cierre de 2016.
«El primer trimestre de 2019 mantiene la foto del año pasado. Pocos buscando y apostando, mucha cautela, empresas en ´wait & see´, incorporaciones selectivas e impostergables. Sumando el condimento electoral, la foto de otro año perdido para el empleo en Argentina»,describió Matías Ghidini, CEO de la consulta de RRHH GhidiniRodil.
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