Daniela Lovera es una maestra Castense que actualmente reside en General Pico y trabaja en siete escuelas rurales.
“Hace veinte años que trabajo en escuelas rurales, primeramente me anoté en una suplencia por tres meses en González Moreno – a 45 km de General Pico – y ya me quedé ahí. Trabajé en América y Fortín Olavarría, en época de inundaciones del año 2001. En ese momento no tenía vehículo, por eso me levantaba a las 5 de la mañana y me iba a dedo. Así estuve siete años”.
“En González Moreno nunca deje de trabajar. Seguí con suplencias hasta que pude titularizar y hoy en día tengo un cargo en la escuela especial, además de seguir dando clases en escuelas de campo” relató.

Escuela 3 San Mauricio, Escuela 4 González Moreno, Escuela 7 Sansinena, Escuela 10 Mira Pampa, Escuela 13 de Colonia “El Balde”, Escuela 15 Valentín Gómez y un Anexo en la Escuela especial 541, son los establecimientos donde Daniela trabaja actualmente. “La matrícula mayor que tengo es en Valentín Gómez que son 12 chicos, después en la mayoría van de 5 a 9 niños y de todas las edades”.
Pero, ¿Cómo es dar “clases virtuales” en tiempos de pandemia en los establecimientos rurales? “Es bastante complejo, tenemos un grave problema porque no en todas escuelas la conectividad funciona, algunas familias ni siquiera tienen teléfonos celulares. En estas escuelas de campo la mayoría son familias que vienen de otras provincias, es una zona donde hay muchas familias Correntinas, que se preocupan solamente por trabajar y no tienen celulares de último modelo o que tengan whatsapp”.
Además agregó que “muchos de los padres de los chicos a los que les doy clases son analfabetos, es decir, tenemos que adaptarnos a las familias que tenemos. Por ejemplo, en el Paraje “El Balde” – a 20 km de Roosvelt- tengo familias que son analfabetas, y lo que hago ahí es mandar material en formato papel, para que los nenes puedan realizar las actividades”.
“En otras escuelas les mando los mensajes vía whatsapp, pero fotos y videos no puedo porque no hay suficiente internet como para que puedan descargar los archivos” comentó Daniela.
“Dividir mi tiempo para poder atender de la misma manera a las siete escuelas es complicado, hay días que lloro porque quiero cumplir con todo y hay momentos que no se puede. Tengo muchos grupos de whatsapp con los distintos grados y con los directores; cada noche tengo que borrar las cosas de mi celular para tener memoria y poder seguir trabajando al día siguiente”.
Por último, recalcó su labor solidaria. “Nosotros lo que hacemos es juntar calzado, útiles o ropa para los niños, tenemos un ropero, no solamente mandamos actividades escolares, sino que tratamos de ayudar a las familias en todo lo que se pueda”.
Entre todos, poniendo un poco de cada uno de nosotros, vamos a vencer el Covid-19. Y el rol de las docentes en nuestra sociedad, para nuestros niños, es una pieza importante.























