La situación del coronavirus en la localidad genera alarmas y constantes consultas entre las autoridades políticas y sanitarias. De acuerdo a la evolución en el fin de semana se tomarán decisiones. Hay más de 300 personas aisladas.
La situación epidemiológica de Winifreda es la que está ahora en el centro de la escena y mantiene en alerta a las autoridades políticas y sanitarias: en la mañana de este sábado se conocieron otros 9 casos en la localidad, que generan inquietud y mantienen al gobierno provincial analizando incluso si es necesario un regreso a la Fase 1.
Había, hasta estas horas, un total de 9 casos. La cifra se duplicó.

El gobernador Sergio Ziliotto evalúa los pasos a seguir en el caso puntual de la localidad, en permanente contacto con el ministro Mario Kohan y el subsecretario Gustavo Vera. Serán claves los resultados que se conozcan durante sábado y domingo para determinar decisiones la próxima semana.
De los nuevos 9 casos, 5 corresponden a contactos estrechos, pero en el resto se desconoce el nexo. Hay aisladas más de 300 personas en la localidad.
Winifreda está en Fase 2 y desde que se conoció el brote hay en la comunidad una generalizada sensación de conmoción que generó alta responsabilidad social: este sábado la localidad luce sus calles desiertas y la quietud se percibe a simple vista.
El gobierno no se vio sorprendido en estas horas, sino que desde el primer momento en que se conocieron contagios sin que se supiera su origen empezaron los preparativos para una posibilidad de crecimiento de los casos. La chance de decidir el regreso a la Fase 1 está en el radar.
Una cumbre entre los principales referentes del Ejecutivo provincial, la intendenta Adriana García y el equipo de Salud determinó un estudio durante el fin de semana antes de resolver sobre el funcionamiento de la economía y las actividades cotidianas.
Winifreda es una localidad en la que es importante el movimiento de camioneros, que tienen contactos en otros puntos del país en donde la situación epidemiológica es más grave que en La Pampa. Y las autoridades sanitarias y políticas ya tienen su evaluación de que en los pueblos de menos habitantes ocurren periódicamente relajamientos que facilitan los contactos y contagios, del mismo modo que los temores que despierta el hecho de que se conozcan casos ayudan a frenar la posibilidad de que los brotes se masifiquen.
Fuente: El Diario



















