
Ya es hora de que los senadores y diputados argentinos aprueben alguna declaración de homenaje al ignoto funcionario que inventó el sistema de canje de pasajes del mismísimo Congreso Nacional, uno de los curritos (no hay manera más precisa y argentina para definirlo) más creativos, longevos y pluralistas de la administración pública.
Pasan los años, pasan los gobiernos, y esta sutil herramienta con la que los legisladores nacionales se otorgan a sí mismos un suculento sobresueldo libre de impuestos sobre sus ya abultados salarios va creciendo y perfeccionándose.
Todo se hace en sigilo. Tratando de mantener alejado del escrutinio público esta prebenda que comparten fraternalmente las principales bancadas.


«La conformación de los sueldos, sus actualizaciones y la asignación de pasajes aéreos o terrestres y su canje por dinero en efectivo tienen el nivel más bajo de transparencia de cualquier país de la región«, aseguró a Infobae María Barón, directora ejecutiva de Directorio Legislativo, una organización que pone la lupa en la actividad parlamentaria del continente y que prepara por estos días una presentación judicial ante la falta de respuesta a sus solicitudes de información por parte del Congreso argentino.

Los últimos datos que pudo conseguir completos son los correspondientes al Senado en 2015. Ese año, nueve senadores canjearon todos sus pasajes por efectivo: los kirchneristas Marcelo Fuentes, Sandra Giménez, María Laura Leguizamón y Teresita Luna, el radical Juan Carlos Marino, el bahiense del GEN Jaime Linares, la neuquina del MPN Lucila Crixell y los santiagueños del Frente Cívico Gerardo Zamora y Ada Itúrrez de Cappellini.


Directorio Legislativo relevó cómo se movilizan los legisladores en una decena de países de América Latina. De ellos, sólo la mitad otorga pasajes de avión pagos y en sólo tres se pueden canjear por efectivo: en Paraguay y Ecuador, los legisladores deben presentar comprobantes de sus viáticos terrestres para acceder al canje; y en Perú disponen de apenas cuatro pasajes al mes para usar o canjear. Ningún país tiene un sistema tan generoso y descontrolado como el argentino.

Asi como la Cámara baja oculta toda información que permita identificar la cantidad de pasajes que utiliza y canjea cada diputado, el Senado ha comenzado a subir a su página web copia de las liquidaciones por canje de pasajes. El sistema, muy primitivo en términos informáticos, obliga a rastrear entre cientos de resoluciones administrativas sin permitir una búsqueda por nombre de senador ni saber cuántos pasajes canjeó ni por qué monto cada uno. Pero si se llega al archivo adecuado, al menos se puede ver el importe final liquidado en cada expediente. Algunos de esos documentos de los últimos meses rescatados por Infobaeson los que ilustran esta nota.

Allí se puede observar que la pasión por el canje de pasajes sigue atravesando todo el arco político. El jefe de la bancada del PJ-FPV, Miguel Angel Pichetto, cobró este mes $26.916 al devolver algunos pasajes que le sobraban de 2016 (los de septiembre o anteriores se canjean a $550). La camporista Virginia García, cuñada de Máximo Kirchner, presentó tres expedientes de canje en los últimos dos meses y se llevó un total de $127.510. El macrista Alfredo De Angeli cobró hace pocos días $76.348 por pasajes que no usó el año pasado. El randazzista Juan Manuel Abal Medina devolvió recién todos los de septiembre del año pasado y se llevó $11.000. El radical pampeano Juan Carlos Marino juntó algunos vouchers viejos y en mayo los canjeó por $63.800. Dos empleados de veredas opuestas cerraron la grieta: el kirchnerista Mario Daniele, prosecretario administrativo de la Cámara, se llevó al bolsillo $130.210 extras en los últimos dos meses y el prosecretario del bloque del PRO, Mariano Gerván, se quedó con $67.992.
En tres semanas, los argentinos elegiremos a los 127 diputados y 24 senadores a los que les daremos la posibilidad de sumarse a esta fiesta loca de pasajes y dinero fácil en el Congreso Nacional. Un Fuenteovejuna parlamentario en el que todos participan y nadie se hace cargo. Pagamos nosotros.
Fuente: Infobae


















