En su primer discurso en Irak, en el marco de una visita histórica a ese país, el papa Francisco llamó a las autoridades locales a encarar una reconstrucción con respeto por las minorías religiosas y que pueda crear «oportunidades concretas» para salir de la crisis económica sin «violencia y extremismos».
En ese sentido, abogó por que «nadie sea considerado como un ciudadano de segunda clase» en un país musulmán, donde los cristianos sólo representan el 1% de sus 40 millones de habitantes. «Es indispensable asegurar la participación de todos los grupos políticos, sociales y religiosos, y garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos», sostuvo.
«Basta de extremismo, facciones e intolerancias»
«La coexistencia fraterna entre las religiones necesita del diálogo paciente y sincero. No es una tarea fácil, requiere esfuerzo y compromiso de todos para superar rivalidades y contraposiciones. (…) Debemos crear oportunidades concretas en el ámbito económico y de la educación. Después de una crisis no basta con reconstruir, hay que hacerlo bien. De una crisis no se sale igual que antes, se sale mejores o peores», afirmó.


A su vez, instó a las autoridades a «luchar contra la corrupción» y los abusos de poder, y remarcó: «Hay que construir la justicia, hacer crecer la honestidad, la transparencia y reforzar las instituciones».
El pontífice aterrizó en Bagdad este viernes, en un viaje en el que visitará ciudades del Norte y el Sur del país, además de la capital, para mantener encuentros religiosos y políticos con las autoridades locales.



















