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Eduardo Castex
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Historia de bolseros y estibadores

Desde el baúl de fotos de Marita Giorgi seguimos compartiendo momentos históricos y sensibles para los castenses. La historia de bolseros y estibadores de nuestra localidad.

El sol de verano invitaba a madrugar y a prepararse para el duro trabajo de cosecha.

Cuando las bolsas estaban llenas, los cosedores las cerraban usando agujas especiales, chatas y algo arqueadas, enhebradas con hilo de algodón. Empezaban por una punta, haciendo una «oreja», y terminaban en la otra punta, haciendo otra «oreja». De estos extremos se tomaban las bolsas para cargarlas sobre la espalda y colocarlas en el camión o en las estibas. Una vez cosidas, las bolsas caían al suelo, desde la parte de atrás de la trilladora. Otros peones, con un rastrín tirado por caballos, las levantaban e iban formando pilas sobre el rastrojo.

Un camión pasaba a levantar las bolsas apiladas en el campo para acarrearlas a un galpón donde las estibaban convenientemente. Allí quedarían hasta el momento de llevarlas a la estación de ferrocarril más cercana.

«Ya con el elevador de granos la cosa cambió». El gobernador Ismael Amit, acompañado del intendente Canaves, realiza la caladura de la bolsa dentro del silo.

El acopio

Al llegar las bolsas a la estación, un recibidor y un calador controlaban la calidad de las semillas. Luego, se guardaban en los galpones del ferrocarril hasta llenarlos. Si se completaban y quedaban más bolsas para almacenar se hacían estibas trilladoras en los terrenos lindantes. A las estibas las armaban personas especializadas en ese trabajo llamadas «estibadores», quienes cargaban las bolsas al hombro.

A medida que la pila ganaba altura, subían con las bolsas por una escalera gruesa llamada «burro». La forma de la estiba se asemejaba a un galpón y era cubierta con lonas para preservarla de la humedad, hasta que llegara el turno del embarque.