Aquel viernes 7 de marzo de 2025, y desde temprano, cayeron más de 300 milímetros de agua durante unas seis horas, tanto en Bahía Blanca como en otras localidades cercanas; es decir, el equivalente a las precipitaciones de cuatro meses que habitualmente se registran en esta zona de la provincia de Buenos Aires.
El efecto fue devastador: hubo inundaciones repentinas en las calles, con imágenes nunca antes vistas, como vehículos apilados, mobiliario urbano y viviendas que no soportaron la embestida del agua, en medio de la desesperación de miles de vecinos que en pocas horas perdieron sus pertenencias.
La ciudad, a 600 kilómetros de Buenos Aires y considerada la puerta de entrada a la Patagonia, está ubicada sobre la cuenca inferior del arroyo Napostá, lo que aumentó su vulnerabilidad, ya que su desborde y el que también se produjo en el canal Maldonado generó la catástrofe.

La magnitud del temporal, que afectó también a Daniel Cerri, Villarino y Puán, entre otras, motivó que el Gobierno nacional decretara tres días de duelo nacional, llevó a científicos y especialistas a analizar sus posibles causas.
Precisamente, los especialistas identificaron como factores determinantes la lluvia sin precedentes, la ubicación de la ciudad, la deficiencias en la planificación urbana y la creciente influencia del cambio climático, aunque advirtieron que ninguna ciudad está preparada para contener semejante cantidad de agua, detallo La Nueva.














