El bombardeo alcanzó instalaciones ubicadas en el sector industrial conocido como “Jey Industrial Town”, donde funcionan distintas fábricas y complejos productivos. De acuerdo con las primeras informaciones, entre los edificios dañados habría una planta vinculada a la fabricación de equipos de calefacción y refrigeración.
Equipos de rescate y personal de emergencia trabajaron durante varias horas entre los escombros para asistir a los heridos y recuperar víctimas. Las autoridades locales advirtieron que el número de fallecidos podría aumentar a medida que continúen las tareas de búsqueda.
El ataque se produce en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, luego de una serie de ofensivas militares lanzadas por Estados Unidos e Israel contra objetivos que, según sostienen, estarían vinculados al programa nuclear y a la infraestructura militar iraní.

Desde Teherán condenaron el bombardeo y advirtieron que habrá represalias contra intereses estadounidenses e israelíes en la región. En tanto, distintos gobiernos y organismos internacionales manifestaron su preocupación por la escalada del conflicto y pidieron evitar una ampliación de las hostilidades.
La situación mantiene en alerta a varios países del mundo, debido a que una escalada mayor podría impactar en la estabilidad regional, el comercio internacional y el mercado energético global.


















