Hasta el lugar se han desplazado 250 bomberos. El alcalde de Londres ha confirmado que hay varias personas desaparecidas.
«Había gente que saltaba para huir de las llamas. Era una pesadilla»
Más de 250 bomberos siguen combatiendo al cabo de más de diez horas el incendio declarado en la Grenfell Tower, un bloque de 24 pisos en Lancaster West (Londres) . La policía ha confirmado que hay al menos 6 muertos, aunque teme que la cifra pueda subir. «Podemos confirmar seis muertes en estos momentos, pero es probable que esta cifra vaya a elevarse durante lo que será una compleja operación de recuperación, que durará varios días», reveló el comandante Stuart Cundy, de la policía de Londres.

Hay además «varias personas desaparecidas», según ha confirmado el alcalde de Londres, Sadiq Khan, mientras el edificio corre aún riesgo de derrumbamiento. Hay más de 50 personas heridas, que han sido trasladadas a cinco hospitales de la capital.
El incendio, declarado a 1,29 de la madrugada, obligó a evacuar varios bloques de viviendas en las cercanías de la torre, en el barrio de Notting Hill. Se desconoce la causa del fuego, aunque todo parece indicar que el fuego se declaró en el segundo piso y se propagó a los pisos superiores. Los bomberos, que sólo han podido llegar hasta el piso 20, han logrado evacuar a muchos vecinos en el interior del edificio, donde aún permanecen buscando a supervivientes. La torre, de 120 apartamentos, construido en 1974, que había pasado por una reciente remo-delación. En el edificio se estima que viven entre 400 y 600 personas, según cifras facilitadas por uno de los concejales del distrito, Judith Blakeman.
Los testimonios de los vecinos y de quienes han conseguido escapar de las llamas describen escenas de horror, gente tirándose por las ventanas, gritando, pidiendo auxilio. «Estaban atrapados. No podían bajar, sobre todo desde los pisos superiores(…) la gente se quemó». «Lo vi con mis propios ojos. Y vi gente saltar». Algunos testigos relataron haber visto a padres lanzar desde la ventana a sus hijos, hacia gente que se hallaba en las aceras, para salvarlos del fuego.
La torre acababa de ser renovada, especialmente las ventanas y el sistema de calefacción. Pero algunos vecinos han llamado la atención sobre los materiales utilizados en las obras de renovación. Salah Chebiouni declaró que todo «olía a plástico quemado».
La causa del fuego, aún desconocida
«Es un incidente sin precedentes. En mis 29 años como bombero nunca había visto algo de esta escala. La causa de este fuego es aún desconocida», afirmaba esta mañana la jefa de Bomberos Dany Cotton a través de un comunicado.
Decenas de vecinos se encontraban en la calle, muchos de ellos en pijama, desconcertados. Algunos intentaban ponerse en contacto con sus familiares, todavía bloqueados en la torre. «El fuego va desde el 2º al 24º piso», precisaron los bomberos de la capital británica, que fueron alertados hacia las 01H15 de la mañana (00H15 GMT).
El alcalde de Londres, Sadiq Khan, ha dicho que, a raíz de los testimonios de quienes han logrado escapar y las advertencias que habían hecho en ocasiones anteriores los vecinos sobre el estado del edificio demuestran, «surgirán muchas preguntas sobre la causa de esta tragedia y quiero asegurar a los londinenses que obtendremos todas las respuestas«.
«En Londres tenemos muchas, muchas otras torres de viviendas y no podemos tener una situación en la que la seguridad de la gente se ponga en riesgo», ha señalado Khan, que ha calificado de «grave incidente» el suceso.
Se teme que la torre envuelta en llamas pueda derrumbarse porque se ha quemado hasta «el núcleo». Los bomberos aún no han podido establecer si la estructura del edificio está segura.
La policía investiga cómo se inició el fuego, cuyo origen se ha establecido en las primeras plantas, que devoró rápidamente el bloque de apartamentos. Sadiq Khan también se ha comprometido a averiguar cuál ha sido la causa del incendio y ha elogiado la rápida actuación de los bomberos- Algunos vecinos aseguraron que no sonaron las alarmas y que se escucharon algunas explosiones.
Varios residentes del edificio se habían quejado en varias ocasiones estos últimos años del estado del edificio y de los posibles riesgos de incendio. La última de estas quejas se había tramitado en 2012, cuando los vecinos habían llamado la atención sobre las mangueras de extinción y la instalación eléctrica de la torre, que no se habían renovado en más de un año. Algunas no habían sido ni siquiera probadas desde 2009 y el edificio sufría cortocircuitos a menudo.




















