La difusión del mapa sobre arsénico elaborado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) generó preocupación en distintas provincias, entre ellas La Pampa, señalada como una de las regiones con presencia natural del mineral en aguas subterráneas. Sin embargo, desde la Administración Provincial del Agua (APA) salieron a aclarar la situación y cuestionaron la metodología utilizada por el organismo nacional.

La geóloga castense Carina Arroyo, jefa del Área de Recursos Subterráneos y Superficiales de APA, aseguró que el estudio “no tiene sustento hidrogeológico”, debido a que se apoya en análisis aislados sin considerar el contexto geológico ni el diseño de los pozos de cada localidad. La técnica explicó a este medio digital que si bien, en la provincia de La Pampa la limitante para consumo humano es principalmente el arsénico y el flúor, remarcó que los pozos de los servicios de las localidades se ubican en sectores estratégicos donde el agua presenta buena calidad y rendimiento. En aquellos lugares como Eduardo Castex, donde no hay agua de buena calidad porque la formación del subsuelo condiciona la calidad del recurso, se instalaron plantas potabilizadoras de osmosis inversa conocida informalmente como “agua tratada”, que filtra y garantiza el acceso a un suministro seguro.

La técnica señaló que un análisis aislado no permite determinar la calidad general del agua de una zona. Dijo que la profundidad del pozo, el tipo de acuífero y la ubicación geográfica determinan la presencia de minerales, y que un estudio descontextualizado puede mostrar valores elevados que no representan al sistema de abastecimiento. “En Quemú Quemú los pozos del servicio tienen a lo sumo 18 metros de profundidad, si alguien perfora 30 metros, es lógico que el arsénico y el flúor aparezcan en mayores concentraciones, porque ya no está captando agua de las arenas”, expresó.

También sostuvo que muchos estudios circulan sin considerar la hidrogeología pampeana. Comparó la situación con un análisis clínico aislado: “Con un solo dato no se puede sacar una conclusión. En hidrogeología pasa lo mismo: se necesitan antecedentes, estudios previos, profundidades, materiales y contexto para interpretar un resultado”. Agregó que en La Pampa se monitorean los pozos de abastecimiento de las localidades desde 1976 y que APA realiza entre dos y tres controles anuales en cada perforación en servicio.

Arroyo destacó que la calidad del agua depende de la zona. Señaló que en las localidades asentadas sobre arenas, como ejemplo General. Pico, Quemú Quemú, Anchorena y otras del este provincial, el agua es de muy buena calidad y los pozos son cortos y de alto rendimiento. En cambio, en áreas donde predomina la Formación Cerro Azul, como Castex y parte del centro provincial, es necesario hacer pozos más profundos que captan agua con mayor contenido mineral, lo que requiere tratamiento previo para su consumo.
Respecto del estudio del ITBA, fue categórica al afirmar que “no tiene sustento técnico”. Indicó que el mapa se elaboró con análisis sueltos sin considerar los antecedentes hidrogeológicos ni las características específicas de cada acuífero. También cuestionó que se publiquen datos de otras provincias sin conocer la profundidad ni el origen de cada muestra, y aseguró que este tipo de trabajos “genera confusión en la población y no refleja la realidad pampeana”.

Arroyo recordó que Castex se abastece de pozos ubicados en la Formación Cerro Azul y que la planta de ósmosis inversa de la Cospec permite mejorar significativamente la calidad del agua que llega a los hogares. Mencionó también que 16 localidades acceden al agua del Acueducto del Río Colorado y que otras combinan agua tratada, pozos estratégicos y sistemas de filtración para garantizar el suministro.
Por último, detalló que APA mantiene en funcionamiento 107 piezómetros de monitoreo distribuidos en zonas estratégicas, además de estaciones meteorológicas, estudios hidrogeológicos permanentes y un laboratorio encargado de analizar la calidad físico-química de todos los pozos que abastecen a la población. “Conocemos cada acuífero de la provincia. Llevamos décadas trabajando y monitoreando los servicios. Por eso sostenemos que este tipo de estudios aislados no puede describir lo que pasa en La Pampa”, concluyó.

















