El dato refleja un deterioro en la cadena de pagos, especialmente entre pequeñas y medianas empresas, que enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
En los últimos meses, los rechazos crecieron con fuerza: en enero de 2026 se registraron más de 100.000 cheques rechazados, con subas superiores al 100% interanual.
Además, la proporción de cheques sin fondos sobre el total compensado se ubica alrededor del 2%, un nivel que marca un deterioro respecto de los años previos y se acerca a los momentos más críticos de la economía durante el aislamiento por COVID-19.
Especialistas señalan que este fenómeno está vinculado a tensiones de liquidez, caída de ventas y altos costos financieros, factores que afectan principalmente a las pymes y a sectores productivos con menor acceso al crédito.








