En términos interanuales, el empleo aumentó 1,6%, lo que equivale a 212.827 nuevos ocupados. Sin embargo, la totalidad de esos nuevos puestos correspondieron a empleos informales, mientras que el empleo formal se redujo en 156.786 trabajadores (-2%).
El informe advierte que cerca de siete de cada diez nuevos ocupados fueron trabajadores por cuenta propia, reflejando que el crecimiento del empleo se apoya cada vez más en estrategias de autoempleo y no en la generación de puestos asalariados de calidad.
La informalidad alcanzó el nivel más alto de los últimos años
La tasa de informalidad laboral llegó al 44,2% del total de ocupados, 2,2 puntos porcentuales por encima del mismo período de 2025 y 3,4 puntos más que en 2024, marcando el valor más elevado de los últimos años.

Mientras el empleo formal cayó, el trabajo informal incorporó 379.708 nuevos trabajadores (+6,8% interanual), impulsado principalmente por el crecimiento de los cuentapropistas informales y de los asalariados no registrados.
Según el estudio, esta tendencia evidencia que la recuperación del empleo continúa apoyándose sobre bases frágiles, con una mayor precarización, pérdida de empleo registrado y menor acceso de los trabajadores a derechos laborales, cobertura previsional y protección social.
Santa Rosa-Toay, por debajo del promedio nacional
Entre los aglomerados urbanos, Santa Rosa-Toay registró una tasa de informalidad del 36,9%, inferior al promedio nacional del 44,2%. Además, fue uno de los pocos centros urbanos donde la informalidad descendió respecto del año anterior, al pasar del 37,3% al 36,9%.
En el extremo opuesto, los mayores niveles de informalidad se observaron en Gran San Juan (60,9%), Gran Tucumán-Tafí Viejo (56,2%) y Santiago del Estero-La Banda (55,1%), mientras que las tasas más bajas correspondieron a Ushuaia-Río Grande (17,9%), Río Gallegos (24,4%) y Ciudad de Buenos Aires (26%).




















