Crisis en Vassalli: los dueños anunciaron “venta inminente” y profundizan la incertidumbre laboral

La histórica fábrica de cosechadoras Vassalli, con sede en Firmat, vive un nuevo capítulo de su conflictiva crisis empresarial: durante una audiencia realizada este 29 de noviembre en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, los propietarios manifestaron que no tienen fondos para afrontar los salarios ni cumplir con los compromisos previos, y comunicaron su intención de vender la empresa.

Un acuerdo que nunca se cumplió

A principios de octubre, trabajadores y empresa habían suscripto un convenio mediante el cual se comprometían pagos parciales de deuda salarial y a reducir la jornada laboral para intentar sostener la producción. Pero desde entonces no se reactivó la producción, ni se abonaron los sueldos adeudados.


En la audiencia más reciente, un representante de la firma reconoció que “no tiene plata para pagarle a la gente lo que resta de la quincena, y menos para cumplir con la deuda acordada”.

Venta como “último recurso” y tensión gremial

Según declaraciones del titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Firmat, Diego Romero, uno de los dueños, identificado como Mateo Marsó, admitió que están “en tratativas” y dispuestos a vender la empresa.
Se fijó un cuarto intermedio de dos semanas para evaluar ofertas y definir el futuro de la firma: “O arreglan la situación y la venden, o la empresa lamentablemente terminará cerrando su puerta porque de esta manera no puede continuar”, advirtió Romero.

Para los trabajadores, la venta aparece como la única salida viable —o el cierre definitivo— tras varios meses de planta paralizada, falta de insumos y sueldos impagos.

El impacto: más allá de la planta

Vassalli no es una fábrica cualquiera. Opera tres plantas en Firmat, con capacidad —en condiciones normales— para producir hasta 600 máquinas por año.
La crisis ya afecta directamente a unos 280 trabajadores y —de modo colateral— a un entramado regional de proveedores, comercios y servicios que dependen de la producción.
La incertidumbre laboral se suma a la falta de inversión, y muchos empleados advierten que la continuidad de la marca está en riesgo si no hay un cambio de dueño con capital y voluntad real de reactivar la fábrica.

Qué puede pasar ahora

  • Si se concreta la venta bajo condiciones responsables, podría abrirse una nueva etapa con posibilidad de reactivación de producción.
  • Si no hay comprador serio o no se cumplen los acuerdos, la fábrica podría cerrar, dejando a 280 familias sin empleo y profundizando la crisis regional.
  • En los próximos días, el gremio y los empleados podrían definir medidas más drásticas si no hay avances concretos: advierten incluso con “tomar la fábrica” ante el riesgo de desmantelamiento.