Las movilizaciones llegaron desde distintos sectores de la capital boliviana, como El Alto, Pampahasi y la zona Sur paceña, en una jornada marcada por bloqueos, complicaciones en el transporte público y faltante de combustible. Según reportaron medios bolivianos y reprodujo la agencia Noticias Argentinas, algunos grupos utilizaron petardos y cartuchos de dinamita durante los disturbios, mientras que la Policía respondió con gases lacrimógenos para intentar dispersar a los manifestantes.
Los incidentes se produjeron en inmediaciones del centro político de la sede de gobierno, donde columnas de manifestantes avanzaron hacia edificios públicos y protagonizaron choques con las fuerzas de seguridad. Testigos señalaron fuertes detonaciones durante los enfrentamientos.
Horas antes, el Comando Departamental de La Paz había advertido sobre la presencia de personas con pasamontañas, palos y posibles explosivos dentro de las marchas.

En paralelo, sectores sindicales y organizaciones sociales intensificaron las protestas. La Central Obrera Boliviana (COB), agrupaciones campesinas y organizaciones vecinales marcharon nuevamente para exigir la salida del mandatario.
Uno de los principales reclamos de los dirigentes movilizados apunta a la anulación de órdenes de aprehensión contra referentes sindicales, entre ellos Mario Argollo, dirigente de la COB que aseguró encontrarse en la clandestinidad.
Frente a la escalada del conflicto, el presidente Rodrigo Paz reafirmó que hará cumplir la Constitución y advirtió a quienes rechacen el diálogo.
“Es un momento difícil, pero creo que Bolivia está buscando superar las diferencias bajo el manto del diálogo. A aquellos que no quieren dialogar les caerá la Constitución”, expresó el mandatario durante una actividad oficial en Sucre.
El conflicto ya atraviesa su cuarta semana consecutiva y mantiene más de 50 bloqueos en rutas de departamentos como La Paz, Oruro, Cochabamba, Potosí y Santa Cruz.
En medio de la crisis, el Gobierno anunció además un recorte del 50% en los salarios del Poder Ejecutivo como señal de austeridad. Paz aseguró que la medida busca reducir gastos del Estado sin afectar otras áreas de la administración pública.
“Este gobierno asumió la decisión de rebajarse el salario del 50%”, afirmó el presidente boliviano, quien sostuvo además que el país atraviesa “un parto doloroso pero necesario” en el marco de una transformación política.
El mandatario también confirmó que este miércoles se pondrá en marcha el Consejo Económico Social, un espacio convocado para buscar consensos y abrir nuevas instancias de diálogo con distintos sectores sociales y políticos.



















