El talento castense volvió a cruzar fronteras. El joven bailarín Ezequiel Castillo se encuentra actualmente en Turquía, donde forma parte de un espectáculo internacional que lleva la cultura argentina a distintos hoteles y escenarios turísticos del país europeo. Con boleadoras, bombo, malambo y una puesta en escena cargada de energía, el artista pampeano representa al país a través de un show que combina destreza, ritmo y pasión.

Desde la ciudad costera de Alanya, cerca de Antalya, Ezequiel contó a CastexOnline que llegó a esta experiencia luego de años de formación y sacrificio. Sus primeros pasos estuvieron ligados a la danza urbana, clásica y contemporánea, hasta que el folklore apareció en su camino mientras estudiaba el profesorado de danza folklórica en Santa Rosa.
“Me encontré con una rama totalmente diferente y me interesó muchísimo”, relató el joven, quien además destacó la influencia de la profesora Alejandra Rovira en su formación artística. A partir de allí comenzó a perfeccionarse en disciplinas como malambo fantasía, boleadoras y percusión, muchas veces de manera autodidacta, observando videos y entrenando por cuenta propia.


Hoy, ese esfuerzo tiene recompensa. Integrando un grupo argentino conformado por unos veinte artistas, Ezequiel ya debutó en los primeros espectáculos en Turquía. El show busca condensar la esencia de la cultura nacional en apenas cuarenta minutos, mezclando coreografías, malambo, bombos y destrezas criollas que sorprenden a públicos de todo el mundo.
“Acá nos llaman el grupo de Argentina. Es muy importante porque estamos mostrando nuestra cultura y nuestra patria”, expresó con orgullo.
Las presentaciones se realizan en hoteles internacionales donde conviven turistas de diferentes países. Allí, el grupo argentino comparte cartelera con artistas de otras partes del mundo, como Brasil, África o Mongolia, en un intercambio cultural que transforma cada función en una experiencia única.
Más allá de los nervios lógicos de las primeras actuaciones y de la adaptación a una cultura totalmente distinta, Ezequiel disfruta cada momento. Entre ensayos, viajes y escenarios, también encuentra tiempo para recorrer las calles turcas, conocer paisajes frente al mar y seguir aprendiendo junto a compañeros de diferentes provincias argentinas.
“Cada uno trae su calidad de trabajo y siempre aprendés algo nuevo”, destacó.
El contrato se extendería hasta noviembre y, aunque todavía no sabe qué le deparará el futuro, el bailarín castense tiene claro que quiere seguir creciendo en el mundo artístico y aprovechar cada oportunidad que aparezca.
Detrás de cada presentación hay horas de entrenamiento, disciplina y sueños construidos lejos de casa. Pero también hay una historia que emociona a Eduardo Castex: la de un joven que, con esfuerzo y talento, logró llevar el nombre de su pueblo y la identidad argentina hasta el otro lado del mundo.
“Esto es un mérito de todos, no solo mío”, reconoció emocionado durante la entrevista.















