La conversión consistió en retirar el motor naftero, la caja de velocidades y el tanque de combustible para reemplazarlos por un motor eléctrico, un reductor de dos etapas y un paquete de baterías de litio equipado con un sistema de gestión electrónica (BMS), encargado de controlar el funcionamiento de las celdas y garantizar la seguridad del conjunto.
Uno de los datos más llamativos del proyecto es su eficiencia. Según explicó el desarrollador, el vehículo consume aproximadamente 12 kWh cada 100 kilómetros. Tomando como referencia un costo de la energía de $110 por kWh, el gasto total asciende a unos $1.320 para recorrer esa distancia, una cifra muy inferior al costo de utilizar un automóvil convencional a combustión.
Además del ahorro económico, el Renault 4 eléctrico elimina componentes como el embrague y la caja de cambios tradicional, lo que reduce considerablemente el mantenimiento y simplifica la mecánica del vehículo. La recarga puede realizarse desde una toma eléctrica domiciliaria convencional de aproximadamente 2.700 watts, sin necesidad de infraestructura especial.

El impulsor de la iniciativa sostiene que este tipo de reconversiones podría convertirse en una alternativa para prolongar la vida útil de vehículos clásicos en buen estado y, al mismo tiempo, abrir una oportunidad para el desarrollo de kits de electrificación fabricados en el país.
















