Según indicaron los denunciantes, la situación se habría extendido durante varios meses, en el período en el que Navarro Montoya se desempeñó como entrenador de Santamarina de Tandil. De acuerdo al planteo, tanto el exfutbolista como integrantes de su cuerpo técnico habrían consumido en el restaurante sin concretar los pagos correspondientes.
Los propietarios del comercio aseguran contar con tickets firmados, registros y documentación que respaldarían la deuda reclamada, por lo que decidieron avanzar con una presentación judicial bajo la figura de presunta estafa.
Por su parte, el exarquero reconoció la existencia de consumos en el lugar, pero sostuvo que el acuerdo de pago no era personal. Según su versión, los gastos debían ser afrontados por la institución deportiva, la cual —afirmó— tampoco cumplió con sus obligaciones económicas ni con él ni con su equipo de trabajo.

El conflicto ahora quedó en manos de la Justicia, que deberá determinar si existió un acuerdo formal entre las partes y establecer quién es el responsable del pago de la deuda.
El caso generó fuerte repercusión a nivel nacional, no solo por el monto involucrado, sino también por tratarse de una figura histórica del fútbol argentino vinculada a una situación judicial de estas características.















