Desde el Caribe, una castense advierte: Venezuela, soberanía y una América Latina en alerta

En las primeras horas de este viernes, mientras América Latina despertaba con versiones cruzadas sobre una operación militar de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro, CastexOnline recibió un extenso testimonio de Marina Baigorria, castense radicada en Santa Marta, Colombia. Sus palabras, cargadas de preocupación y enojo, no buscan sentar cátedra: buscan alertar. Alertar sobre lo que ella percibe como un punto de quiebre para Venezuela y, por extensión, para toda la región.

Baigorria habla desde la cercanía. Vive en el Caribe colombiano, a pocos kilómetros de la frontera simbólica y emocional con Venezuela. Conoce el país desde 2007, cuando lo visitó por primera vez y quedó impactada —dice— por la magnitud de sus recursos y por la dignidad de su gente. “Venezuela es uno de los países más ricos del mundo en petróleo y minerales; eso explica muchas cosas”, afirma. En su lectura, esa riqueza ha sido, históricamente, una tentación y una condena.

La castense sostiene que la madrugada fue “tremenda”. Describe bombardeos sobre Caracas, miedo en la población civil y una sensación de déjà vu regional. “Atacar a Caracas es atacar a América Latina”, repite, retomando una frase que —asegura— escuchó entre vecinos y compañeros. Para Baigorria, el daño no es solo material: es simbólico, porque reinstala la idea de que la región puede ser escenario de intervenciones que ignoran a sus pueblos.

En su relato, Baigorria cuestiona la simplificación del conflicto. “No es Maduro el problema”, insiste. Para ella, el foco debe ponerse en la política exterior estadounidense y en una lógica de apropiación de recursos que, dice, se repite en distintos escenarios del mundo. Menciona episodios recientes en el mar Caribe, donde pescadores colombianos habrían sido atacados bajo acusaciones de narcotráfico que luego no se comprobaron. “Gente humilde, trabajadores del mar, que salieron a ganarse el día”, describe, visiblemente afectada.

También habla de la vida cotidiana venezolana, lejos de los titulares. De amigos que viven en Caracas y en otras ciudades, que nunca pensaron emigrar y que hoy intentan sostener su rutina en medio de la incertidumbre. De adultos mayores que viajan, vuelven, y siguen eligiendo su país. “No es verdad que todos odian a su gobierno; hay mucha desinformación y mucha ignorancia”, señala, apuntando al rol de ciertos medios y discursos que, según ella, alimentan el odio y justifican la violencia.

La castense amplía la mirada y vincula lo ocurrido con un clima internacional más amplio. Critica con dureza al liderazgo político de Donald Trump y advierte sobre alineamientos regionales que, a su entender, avalan estas acciones. En ese punto, menciona a la Argentina y expresa su preocupación por el respaldo explícito del presidente Javier Milei a Washington. “Es gravísimo”, resume, sin rodeos.

Baigorria no se queda en la denuncia. Hace un llamado directo a los organismos multilaterales: Naciones Unidas y Organización de los Estados Americanos. Les pide que “digan basta”, que actúen para proteger a la población civil y frenar una escalada que —advierte— puede tener consecuencias irreversibles. Su pedido es político y humanitario a la vez: defender la vida y la autodeterminación de los pueblos.