
El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue detenido este sábado en Brasilia por agentes de la Policía Federal en cumplimiento de una orden del Supremo Tribunal Federal (STF). La medida convierte su prisión domiciliaria —que cumplía desde agosto— en prisión preventiva, al considerar que existían elementos que justificaban un mayor control sobre su situación procesal.
La decisión, firmada por el ministro Alexandre de Moraes, no implica aún la ejecución de la condena a 27 años y 3 meses de cárcel dictada en septiembre por conspirar para impedir la asunción del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva tras las elecciones de 2022. Se trata, en cambio, de una medida cautelar para asegurar su comparecencia en el proceso.
Según informó la Justicia brasileña, el STF concluyó que Bolsonaro violó las condiciones impuestas en su prisión domiciliaria, que incluían monitoreo electrónico, restricción de contactos y prohibición de interacción política indirecta. Se detectaron inconsistencias en el monitoreo y movimientos que elevaron la sospecha de un posible intento de fuga.

Además, la policía señaló que las constantes concentraciones de seguidores en el condominio de lujo donde residía complicaban las tareas de control y representaban un riesgo para la seguridad.
Bolsonaro fue condenado en septiembre por intento de golpe de Estado, asociación criminal y otros delitos vinculados a la trama para desconocer los resultados electorales de 2022. La defensa aún tiene plazo hasta el próximo lunes para presentar nuevos recursos contra esa sentencia.
Por ahora, la prisión preventiva implica que permanecerá recluido mientras se resuelven esas apelaciones.
Un día antes de la detención, los abogados del expresidente solicitaron que se mantuviera la domiciliaria por “razones humanitarias”, alegando que Bolsonaro presenta un cuadro complejo de salud que incluye:
- secuelas de la puñalada sufrida en 2018,
- múltiples cirugías abdominales,
- episodios de “hipo incontrolable” que le generaban falta de aire,
- reflujo persistente,
- y un reciente diagnóstico de cáncer de piel.
El pedido fue desestimado por el STF ante la evaluación de riesgo procesal.
El caso vuelve a tensar el clima político brasileño. Sectores de la derecha denunciaron persecución judicial, mientras que el oficialismo consideró la decisión como un avance para proteger el Estado democrático.
La detención también tiene repercusión internacional, por tratarse de un expresidente investigado por intentar alterar el orden institucional de una de las democracias más grandes de la región.













