A través de un comunicado, extendieron el rechazo a cualquier acto de agresión dirigido hacia trabajadores de la salud, independientemente del rol o función que desempeñen dentro del sistema sanitario.
En ese sentido, remarcaron que el correcto funcionamiento de un establecimiento asistencial solo es posible cuando se garantiza el respeto irrestricto por los derechos de los trabajadores, en conjunto con la obligación de asegurar el acceso a la salud de toda la comunidad.
Finalmente, subrayaron la necesidad de preservar un ambiente laboral libre de violencia y coacciones, condición indispensable para brindar una atención adecuada a la población.




















