De acuerdo con el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el abastecimiento del mercado interno disminuyó un 11,5% en comparación con el mismo período del año pasado.
Entre enero y junio, el consumo aparente se ubicó en 1.019.430 toneladas res con hueso, lo que representa una reducción cercana a 132.000 toneladas respecto del primer semestre de 2025. Se trata del peor registro para ese período en los últimos 30 años.
El informe atribuye esta retracción principalmente al fuerte incremento del precio de la carne vacuna, que superó la evolución general de la inflación, reduciendo la capacidad de compra de los hogares y obligando a muchos consumidores a reemplazar este alimento por otras alternativas de menor costo.

A este escenario se suma una menor disponibilidad de carne para el mercado local debido a la caída en la producción y al crecimiento de las exportaciones, impulsadas por la demanda internacional y mejores precios en el exterior.
Pese a que Argentina continúa siendo uno de los países con mayor consumo de carne vacuna por habitante, la tendencia descendente se viene profundizando en los últimos años y refleja el impacto que la situación económica tiene sobre los hábitos alimentarios de la población.

















