No fue un toro, tampoco un caballo de pedigree. El protagonista de uno de los remates más llamativos de los últimos días fue un gallo. Y con un detalle bien pampeano: de acuerdo con la información difundida por La Brújula 24 y medios especializados, el ejemplar estaba vinculado a la cabaña Sussex Gallinas, de Santa Rosa, La Pampa.
El ave, un Plymouth Rock Barrada, de esos que popularmente se conocen como “bataraz” por su inconfundible plumaje negro y blanco, terminó vendiéndose por nada menos que $3.020.000 durante la Exposición Rural de Bolívar, en la provincia de Buenos Aires.
La historia se vuelve todavía más llamativa cuando se observa cómo comenzó la subasta. El gallo salió a la pista con una base de $200.000 y las expectativas iniciales ubicaban su posible precio final alrededor de los $600.000. Sin embargo, la puja entre los interesados fue llevando la cifra cada vez más arriba hasta que el martillo cayó en poco más de tres millones de pesos.

Un campeón que vale por su genética
Detrás del precio hay algo más que la apariencia del animal. El ejemplar había sido consagrado campeón en la exposición y reunía características especialmente buscadas por los criadores para reproducción. En este tipo de aves, el valor está directamente relacionado con la calidad genética y con la posibilidad de transmitir determinadas características a futuras generaciones.
La raza Plymouth Rock Barrada se caracteriza precisamente por ese dibujo de franjas negras y blancas que cubre prácticamente todo el plumaje. Se trata de una raza tradicionalmente considerada de doble propósito y muy difundida entre criadores y exposiciones avícolas.
Para tener una dimensión de la cifra, los valores habituales difundidos para ejemplares seleccionados de estas características rondan los $400.000. El año pasado, incluso, otro gallo campeón relacionado con la misma cabaña pampeana había alcanzado los $580.000 durante una exposición realizada en Bahía Blanca.
El salto hasta los $3.020.000 convirtió inmediatamente al bataraz en noticia nacional y en protagonista de las redes vinculadas al campo. Desde la cabaña santarroseña señalaron que, por el monto alcanzado, se trataría del gallo más caro vendido hasta el momento en Argentina.
Una postal poco habitual para el mundo de los remates rurales: esta vez, el récord no llegó de la mano de un gran reproductor bovino o equino. Llegó caminando sobre dos patas, con cresta roja, plumaje bataraz y sello pampeano.




















